sábado, 8 de enero de 2011

La ciencia descubre cómo era una familia neandertal.

La investigación se ha basado en el análisis genético de fósiles descubiertos en Asturias en la cueva de El Sidrón.

Las mujeres de los neandertales abandonaban su grupo familiar cuando tenían edad de reproducirse, mientras que los hombres se quedaban y acogían a mujeres procedentes de otros grupos, según la primera investigación que ha reconstruido las relaciones familiares de un grupo de neandertales.

La investigación, presentada ayer en la revista Proceedings de la Academia Nacional de Ciencias de EE.UU., se ha basado en el análisis genético de fósiles de doce neandertales descubiertos en Asturias en la cueva de El Sidrón. Entre estos doce especímenes, que fueron devorados por otros neandertales hace 49.000 años, hay seis adultos, tres adolescentes y tres niños de unos ocho, cinco y dos años. De los adultos, tres son mujeres y tres, hombres.

Los investigadores han analizado el ADN mitocondrial, que se hereda de la madre pero no del padre. El ADN mitocondrial permite deducir, por lo tanto, quiénes descienden de la misma familia por línea materna. “Lo que hemos descubierto es que los tres hombres comparten el mismo ADN mitocondrial; las tres mujeres, en cambio, lo tienen distinto”, explica Carles Lalueza, paleogenetista del Institut de Biologia Evolutiva UPF-CSIC y primer autor de la investigación. “No sabemos si los tres hombres tenían entre ellos una relación de hermanos, de primos hermanos o de tíos y sobrinos. Lo que es seguro es que estaban estrechamente emparentados. En cambio, las mujeres no tenían parentesco entre ellas por línea materna”.

Todos los niños y adolescentes del grupo tienen además el mismo ADN mitocondrial que alguna de las mujeres adultas, lo que confirma que los neandertales de El Sidrón formaban parte de una misma familia. La cueva asturiana “es el único yacimiento del mundo que permite reconstruir estas relaciones familiares”, ya que “no hay ningún otro lugar donde se haya encontrado una acumulación tan grande de especímenes que murieran al mismo tiempo”, destaca Lalueza.

El análisis del ADN mitocondrial indica, por ejemplo, que el niño de dos años, el de cinco y uno de los adolescentes son hijos de una de las mujeres adultas. La interpretación más probable de los análisis genéticos es que la mujer llegara años antes procedente de otro grupo y fuera la madre de los tres.

Este tipo de migración de mujeres entre grupos de hombres se ha observado también en la mayoría de sociedades cazadoras-recolectoras de nuestra especie. Los biólogos evolutivos la interpretan como una estrategia inconsciente para evitar la endogamia y las enfermedades derivadas de la falta de diversidad genética.

A partir de los comportamiento observados en las sociedades de cazadores-recolectores, Antonio Rosas, paleoantropólogo del Museo Nacional de Ciencias Naturales del CSIC en Madrid y coautor de la investigación, aventura que “el intercambio tendría lugar durante encuentros puntuales entre los diferentes grupos en lugares comunes y momentos relacionados con la caza.


Extraído de La Vanguardia