sábado, 22 de enero de 2011

La ciencia resuelve el misterio del cadáver de la joven Moore, hallado en Alemania.

La ciencia, detective implacable, ha conseguido descifrar el misterio de Moora, la joven cuyos restos aparecieron esparcidos en una zona pantanosa cerca de Hannover. Un primer análisis de aquel cadáver excepcionalmente bien conservado apuntó a una mujer de entre 17 y 19 años de edad que podría haber muerto en extrañas circunstancias porque algunos de los huesos presentaban deformaciones.
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La policía sospechó en un primer momento que el cadáver estaba relacionado con una desaparición de una joven de 16 años en 1969, nunca resuelta, pero las pruebas de ADN permitieron descartarla. El caso, entonces, fue a parar a los archivos. Cinco años más tarde, el 5 de Enero de 2005, apareció en la misma zona una mano derecha humana y con las huellas digitales intactas que inmediatamente fue asociada a los restos.
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Restos de 2.600 años de antigüedad.
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Los forenses advirtieron la presencia de sustancias propias de una momificación y así fue como el caso pasó al campo de la arqueología. Los arqueólogos Hennig Haßmann y Andreas Bauerochse realizaron la datación por radiocarbono en la Universidad de Kiel, sorprendiendo a todos con una antigüedad de 2.600 años. La chica había muerto entre el 764 y el 515 antes de Cristo. Los investigadores, antes de ponerse manos a la obra, la bautizaron como Moora, dado que pantano en alemán se dice Moor.

Tras seis años de trabajo científico, hoy lo conocemos casi todo sobre ella. Gracias a un equipo multidisciplinar compuesto por paleontólogos, profesionales de la justicia, antropólogos y arqueólogos, sabemos por ejemplo que era zurda, que su cabello era ligeramente pelirrojo y que vivió en lo que hoy es Baja Sajonia, en la Edad de Hierro prerromana, llevando una existencia llena de penurias y sufrimientos.

Según el experto en huesos Dennis Saring, del Hospital Universitario Hamburg-Eppendorf, de niña sufrió al menos dos fracturas parciales de cráneo que tuvieron tiempo de soldar solas y padeció largos periodos de enfermedad fácilmente asociables a largos inviernos de privaciones. Las líneas de crecimiento de los huesos revelan que durante toda su infancia y adolescencia sufrió una desnutrición crónica y un ejercicio físico duro que estaría relacionado posiblemente con el traslado de grandes vasijas cargadas con agua sobre su cabeza.
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Reconstrucción del rostro.
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El semanario 'Der Spiegel' ha publicado la reconstrucción de su rostro, llevada a cabo por la Policía Criminal del estado de Sajonia-Anhalt y expertos de las Universidades de Friburgo y Dundee (Reino Unido), unas facciones que, en cuanto fueron presentadas al equipo de expertos, sirvieron de estímulo a los investigadores, a esas alturas ya muy encariñados con Moora y con el proyecto de desvelar las causas de su muerte.

Los paleontólogos han diagnosticado que la muchacha de la ciénaga tenía un tumor benigno en la base del cráneo, lo que terminó ocasionando una curvatura en la columna vertebral y una inflamación crónica en los huesos de las piernas. Pero la cuestión de cómo y por qué 'Moora' murió permanece abierta.

Uno de los principales interrogantes es por qué estaba desnuda, ya que es evidente que no hay restos de ropajes ni joyería. Otra pregunta es por qué su cuerpo no fue cremado, según las costumbres funerarias de la época. El equipo de antropólogos considera que su trabajo podría consistir en cruzar el páramo pantanoso haciendo equilibrios sobre un estrecho puente o pasarela de troncos flotantes en el fango y llevando algún tipo de carga.

El área que cruzaba debió ser importante para su grupo, no solamente como fuente de alimentos o agua, sino también por su significado religioso. La zona en la que aparecieron los restos ha sido intensamente estudiada, pero no han aparecido más, según el jefe de la Oficina de Monumentos, Stefan Winghart y la investigación ha llegado a un callejón sin salida, pero la mirada de Moora sigue motivando a los investigadores, que saben que el puzle de su muerte están aún por completar.

Extraído de El Mundo