domingo, 30 de enero de 2011

Los sapiens dejaron África cruzando el mar.

Herramientas humanas halladas en Emiratos Árabes apoyan que hubo un éxodo hace 125.000 años.

El primer viaje de los humanos modernos fuera de África pudo ser mucho más antiguo y audaz de lo que se pensaba. Un puñado de herramientas de piedra halladas en el Golfo Pérsico dibujan, según un grupo de arqueólogos europeos, una ruta alternativa por la que el hombre moderno podría haber colonizado primero Arabia, luego Mesopotamia y después Europa y Asia. Según esta hipótesis, de la que aún faltan los fósiles de aquellos pioneros, la primera cabeza de puente del sapiens para conquistar el resto del mundo no fue el corredor del Nilo a través de lo que hoy es Egipto hasta entrar en Israel, como siguen pensando muchos expertos, sino las aguas del mar Rojo y los desiertos de Arabia. Este primer éxodo sería casi el doble de antiguo, pues sucedió hace unos 125.000 años, según el trabajo.

"Pudieron usar balsas o botes, porque ya eran capaces de construirlos en aquella época", postuló el arqueólogo de la Universidad de Tubinga (Alemania) Hans-Peter Uerpmann, coautor del estudio, durante una conferencia de prensa para presentar su hallazgo.

La propuesta, que publica hoy Science, se sustenta en un hacha de mano hecha de sílex y otros útiles de hace entre 100.000 y 125.000 años. Sus filos delatan la mano de humanos modernos, según el equipo que los ha desenterrado en Jebel Faya, un enclave desértico en Emiratos Árabes a unos 65 kilómetros de la costa que separa a este país de Irán.

"Fueron nuestros ancestros, no me cabe duda", aseguró Uerpmann sobre los autores de aquella caja de herramientas paleolítica. Su visión contradice los estudios genéticos clásicos que mantienen que los humanos actuales descienden de sapiens que salieron de África hace entre 60.000 y 70.000 años vía Egipto e Israel.

"Nuestro estudio debería animar a que se analice de nuevo la forma en la que los humanos modernos nos convertimos en una especie global", aseguró Simon Armitage, el investigador de la Universidad de Londres que ha datado los nuevos restos. El equipo mantiene que el hacha, los punzones y los raspadores que han desenterrado son muy parecidos a los que se han encontrado en otros yacimientos del este de África en épocas similares y que se atribuyen a humanos modernos. Sus afilados cantos cuentan la historia de un éxodo alternativo por la ruta del sur.

Todo comienza hace unos 130.000 años, con la llegada de un periodo de temperaturas más cálidas al final de una glaciación. Con el calor llegaron las lluvias a Arabia, donde los desiertos se convertirían en sabanas mucho más habitables y parecidas a las de África. Pero, para llegar a ellas, los humanos modernos tuvieron que cruzar el mar Rojo, donde el nivel del mar comenzó a subir con el deshielo. Todo dependió de estar en el lugar y momento adecuados para poder cruzar el estrecho.

Al comienzo del calentamiento, antes de que se derritiesen los hielos, el nivel del mar Rojo era cien metros más bajo que el de hoy, pero el clima de Arabia ya era más húmedo. Los humanos sólo tuvieron que cruzar unos cuatro kilómetros de mar, según los autores del estudio, para llegar a unas praderas donde ya vivían gacelas, cabras monteses y otros animales de caza. Aún es un misterio cómo cruzaron. Una vez conquistada la otra orilla, las poblaciones atravesaron Arabia hasta los emiratos. El área sería un nuevo centro desde el que los humanos modernos podrían luego haber cruzado el Golfo Pérsico hasta llegar a Mesopotamia y luego a Europa y Asia en épocas de clima favorable y un nivel del mar bajo, señala el estudio.

Pocas pruebas.

"Es muy lógico pensar que existió esta ruta alternativa a la gran autopista de salida", opina Eudald Carbonell, codirector de Atapuerca. El experto, que no ha participado en el estudio, apunta que hace 125.000 años los humanos modernos "conocían bien el medio marino y los litorales", lo que les pudo permitir realizar la travesía a Arabia por el sur. Pero las pruebas no son suficientes, ya que no hay fósiles que prueben esta hipótesis, advierte Carbonell. De hecho, el experto, que conoce bien las herramientas de los neandertales y sus ancestros, señala que pudo ser esta especie la que hiciese los útiles de Jebel Faya. "Es muy difícil asegurar que son de humanos modernos, pues se conocen industrias líticas laminares muy parecidas hechas por neandertales de Europa", concluye.

Extraído de Público