jueves, 3 de febrero de 2011

Las pinturas de Altamira tenían relación con representaciones divinas.

La obra 'Los símbolos de la prehistoria' de Raquel Lacalle es el nuevo ensayo que la editorial Almuzara acaba de publicar y en el que se aborda una interpretación de las manifestaciones artísticas del Paleolítico Superior y de las culturas megalíticas europeas como puerta de acceso al conocimiento de las creencias religiosas vigentes en la Prehistoria.
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En este sentido, su lectura revela la naturaleza de la "primigenia religión, unas creencias de carácter astral-naturalista, dirigidas a la Diosa Madre, Madre-creadora y Madre Naturaleza, y a los astros, codificados bajo formas animales", tal y como señala la editorial en una nota. Así, la dualidad que caracteriza al arte paleolítico, reflejada principalmente a través de la pareja caballo-bisonte/toro "se entendería como una representación de la díada divina: el sol y la luna".

Por esta razón, las interpretaciones de los símbolos que estudia la autora contrasta con otras teorías tradicionales que entienden el arte "simplemente como el reflejo de actividades mágicas dirigidas a facilitar la actividad de la caza, al no haberse contemplado ni estudiado la naturaleza simbólica de las representaciones".

El interés de estas conclusiones radica en que "habitualmente se consideraba que las religiones astrales surgían a partir del Neolítico", un hecho que desmonta la autora al considerar que "no se había tenido en consideración que las formas animales del arte pleistocénico pudieran poseer un sentido simbólico".

Estos primitivos cultos impregnarán manifestaciones posteriores, manteniendo vivos muchos de sus elementos. Los símbolos de la Diosa, el caballo, el toro, el ciervo, la serpiente, volverán a reaparecer en culturas posteriores. Las religiones surgidas a partir del Holoceno reciben esta influencia, entre ellas la "religión megalítica", que "es receptora de buena parte de este simbolismo que surge por primera vez en las cavernas-santuarios paleolíticas".

En concreto, la herencia de esta "primigenia religión" se detectará en los principios constituyentes de múltiples religiones, así como en cuentos y leyendas populares.

Del análisis de conjunto se extrae la conclusión sobre "el importante papel desempeñado" por el culto a los astros en la génesis del pensamiento religioso, siendo "el inspirador de imágenes e ideas míticas". De manera que "se entendería así que las antiguas creencias religiosas habrían surgido como consecuencia de la veneración de los fenómenos celestes y los personajes de cuentos y leyendas serían vestigios de esta antigua concepción astral-mitológica del mundo".

Extraído de Europapress