jueves, 17 de marzo de 2011

La prehistoria del hombre que fue hallado en tierras de José Artigas.

Pistas de los humanos que vivían hace 30.000 años en "Uruguay".

El lugar es definido como una "trampa natural". Ello explica este reservorio de restos prehistóricos que los científicos creen podría cambiar el paradigma de la historia del continente americano: la presencia de humanos hace 30.000 años.

El sol está alto, pero debajo de los frondosos árboles donde el equipo de científicos instaló su campamento corre una brisa refrescante. A unos 40 metros se oye el ronroneo del generador que alimenta la bomba que succiona el agua de lento cauce del arroyo Vizcaíno. Allí, en un recodo bajo el puente centenario por el que aún pasa el tren, está el sitio donde desde hace una semana un equipo de paleontólogos y arqueólogos trabaja con la certeza cada vez más firme de haber hallado indicios que revolucionarían el conocimiento sobre el poblamiento del continente americano. Allí, a un par de kilómetros de Sauce, a unos 38 kilómetros de Montevideo, en campos que otrora pertenecieran a la familia de José Gervasio Artigas, yacen estas claves.

"Los hallazgos de ahora no son incongruentes con la hipótesis de un poblamiento humano muy anterior al aceptado hasta ahora, por ahora no podemos decir más que alientan el optimismo para seguir trabajando en esa línea", dice el paleontólogo Richard Fariña. Pero el brillo en los ojos del científico y sus colaboradores parecen desmentir tanta cautela.

El catedrático del departamento de Paleontología de la Facultad de Ciencias conformó un equipo con algunos de sus estudiantes avanzados en la maestría de esta disciplina que trabajan en la excavación. No todos permanecen en el campamento. Algunos como el arqueólogo Roberto Bracco -cuya tarea es clave para la investigación, ya que deberá datar las herramientas humanas halladas- asisten al equipo como colaboradores externos.

Hasta el momento han recolectado unas 50 piezas. En su mayoría se trata de restos óseos de animales prehistóricos. Entre estas piezas y de manera aún parcial se han identificado huesos de "perezosos", lestodontes, gliptodontes, toxodontes y posiblemente un megaterio, entre los restos hallados.

Si bien los hallazgos no son noticia en sí -las primeras piezas fueron encontradas por lugareños durante la sequía de 1997, punto de partida de esta investigación-, los indicios que comenzaron a surgir ahora consolidan la hipótesis de que al menos esta parte del continente americano comenzó a ser poblada hace casi 30.000 años. El primer indicio había sido recabado por un paleontólogo español hace casi una década, cuando encontró huellas de algún tipo de utensilio humano en la clavícula de un animal de 29.000 años de antigüedad. Los huesos encontrados en esta etapa tienen la misma antigüedad.

Los huesos aparecen sorprendentemente bien preservados, en opinión de los científicos, debido a una arcilla rojiza que los recubre y conforma el lecho del arroyo. ¿Cómo explican la existencia de tanta cantidad de restos en este punto?

"Es probable que este lugar fuera lo que se suele denominar como una `trampa natural`, un lugar al que los animales se acercaban en busca de agua, pero que por sus características terminaba llevando a muchos a la muerte. Otra hipótesis, y es la que a nosotros nos interesa explorar es que haya sido un sitio de cacería o, como llaman los arqueólogos, de `carnicería`, donde los antiguos humanos daban caza y procesaban a los animales para alimentarse", explica el profesor Fariña.

Los primeros restos estaban cerca de la superficie, pero a medida que el equipo de investigadores consigue bombear el agua del arroyo van apareciendo otros tantos a mayor profundidad. "Lo que estamos haciendo ahora es un trabajo de tafonomía, es decir, reconstruir la forma en que murió el especimen", explica el biólogo Sebastián Tambusso. Luego del trabajo de campo, los científicos comenzarán un largo proceso en laboratorio. Proceso que podría reescribir la Historia.

Las "huellas" que buscan los investigadores en el Vizcaíno.

Si bien una de las "estrellas" del conjunto de huesos es un enorme fémur, que se presume perteneció a un megaterio, los ojos de los investigadores corren detrás de algunos trozos de mineral. Se trata de pedazos de cuarzo con muescas o evidencias de golpes que revelaran su uso sostenido como herramienta.

"Hay indicios alentadores", se limita a comentar el profesor Richard Fariña. Estas piedras son guardadas como verdaderos tesoros por los científicos. La hipótesis de trabajo consiste en que si se confirma que estas piezas encajan en las huellas encontradas en el material óseo recolectado quedaría documentada la intervención humana sobre animales que existieron 30 milenios atrás.

Pero llegar a estas conclusiones demandará un trabajo paciente. El equipo de paleontólogos deberá primero colectar la mayor cantidad posible de piezas (óseas y minerales), luego de haber fotografiado el lugar y diseñado croquis del área de excavación. Luego se pondrá toda esta información en "un espacio 3D" diseñado en computadoras para tener una idea cabal de cómo se encontraban estas especies en su hábitat. Paralelamente, explicaron los investigadores, se trabajará con fotografía y microscopios electrónicos para analizar las piezas. Pero hay una ventaja: "Siempre que algo se fosiliza es un milagro porque se sustrae al ciclo de la naturaleza. En este caso se dio", resume el paleontólogo. an hace 30.000 años en "Uruguay".

Extraído de El País