jueves, 7 de julio de 2011

Huella del pasado en Toledo.


En Toledo, ya se sabe; cuando se interviene en obras de remodelación o de cualquier otro tipo en la geografía urbana, casi siempre se encuentran huellas del pasado. Ahora trabajos de arqueología descubren restos de una sinagoga en la calle de las Bulas, exactamente un muro de seis metros de ancho por ocho metros de alto de carácter mudéjar que podría corresponder, según los eruditos, con la sinagoga denominada como «Los Golondrinos», dado que en el siglo XVI se asentó en el solar una familia con ese apelativo. Y en la confluencia de la calle del Ángel con Reyes Católicos se localiza otro muro de un templo judío que puede atribuirse a la sinagoga «Sofer», que fue destruida en el siglo XIV, cuando influencias religiosas del momento iban eliminando la presencia de otros ritos.

Entra la piqueta de albañilería en compañía de los expertos en remover la memoria de nuestra historia, y como por arte de magia aparece el descubrimiento feliz que va clarificando lo que significó Toledo a través de los siglos y la presencia de las tres culturas. Cada muestra investigada puede ser ampliada, pero entonces surgen problemas en el subsuelo y edificaciones vecinas que obligan a cerrar la intervención por las exigencias de desalojos y económicas que rebasan las competencias de quienes se dedican a los estudios de nuestro legado.

Pero al menos queda la satisfacción de poder estudiar las señales de lo que significó lo que con anterioridad tan solo quedaba reflejado en los archivos y documentos antiguos. La sinagoga «Los golondrinos» y Sofer, aunque tan solo nos enseñan dos muros, pueden ser localizadas y rescatadas del olvido del ayer.
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Extraído de ABC