miércoles, 20 de julio de 2011

Una joya de oro para los homínidos de Atapuerca.

La 'Joya del Silo' es el nombre de la exposición que se inaugura el 19 de julio en el Museo de la Evolución Humana de Burgos para dar a conocer un valioso brazalete de oro, de hace 3.500 años, que fue encontrado por espeleólogos del Grupo Edelweiss en el año 2004, y que nunca se había expuesto al público.

La exposición, que estará abierta hasta finales de septiembre, pretende ser un homenaje a la colaboración que los espeleólogos con los arqueólogos y paleontólogos de la Sierra de Atapuerca, donde se encuentra la Cueva del Silo, una laberíntica red de pequeños conductos dentro del sistema kárstico en el que se encuentran los famosos yacimientos del Pleistoceno Medio.

"Queremos conmemorar así los 60 años del Grupo Edelweiss y, a la vez, enseñar una pieza muy especial que fue encontrada por un equipo suyo en la cueva. Es un brazalete muy hermoso y muy interesante. Debió de pertenecer a los grupos de humanos que vivían en el Portalón de la Cueva Mayor", explica su comisaria Aurora Martín Nájera a ELMUNDO.es.

La joya se encontraba depositada en un hueco bajo grandes bloques de piedra, un lugar escondido que posiblemente fue elegido de forma intencionada. Encima había unos sedimentos arcillosos que el tiempo transcurrido había depositado a lo largo de tres milenios.
En la Cueva del Silo también se encontraron, durante su excavación, hace tiempo, arte rupestre, silos abandonados, restos de cerámica prehistórica y algunos enterramientos, pero ahora ya no hay allí ningún yacimiento.

La exposición en el Museo se divide en cuatro ámbitos. En uno de ellos se describe cómo es la cueva y el laberíntico sistema de galerías que componen el sistema y por las que circuló el agua durante el Pleistoceno.

También se explica la historia de su descubrimiento, allá por 1792, por parte de Francisco de Paula, que es el primero que la describe por escrito. Unos 80 años después, dos ingenieros realizaron un plano de su interior, si bien no fue hasta 1912 cuando se realiza una prospección arqueológica, por parte del Padre Saturio, el Abate Breuil y Obermaier, que descubren un panel de grabados posterior al Paleolítico.

Fue el Grupo Edelweiss el que en los años 60 reinicia la exploración de la Cueva del Silo, sacando a la luz, en 1965 nuevos grabados y galerías que la unen a la Cueva Mayor. Pocos años después, en 1976, Emiliano Aguirre y su equipo encuentran la Sima de los Huesos y la investigación en Atapuerca cobra su impulso definitivo, incluyendo todas las cuevas.
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Extraído de El Mundo