sábado, 31 de marzo de 2012

El otro homínido que sabía caminar.

Científicos encuentran en Etiopía un pie de 3,4 millones de años distinto a los de nuestros antepasados de esa época y que puede pertenecer a una especie desconocida que andaba diferente.

Hace varios millones de años, nuestros antepasados dejaron de trasladarse a cuatro patas para trepar a los árboles y caminar erguidos, sobre sus dos pies. Cómo se produjo este proceso que nos llevó a convertirnos en lo que somos hoy todavía está lleno de incógnitas y ahora un nuevo hallazgo viene a complicar aún más el relato. Un equipo internacional de investigadores ha encontrado en Etiopía losrestos del pie de un homínido de 3,4 millones de años cuyas características morfológicas y motoras no encajan con las de los homínidos que vivían entonces en África, los Australopithecus afarensis. Los investigadores sospechan que el pie puede pertenecer a otra especie de homínido, quizás una desconocida, con rasgos más primitivos, que se movía de forma diferente, con su propia manera de caminar. La descripción de los fósiles aparece publicada esta semana en la revista Nature.

Ejemplos de la parte delantera del pie de los homínidos son raros en el registro fósil sencillamente porque son muy frágiles. Es fácil que se conviertan en alimento para los depredadores o que acaben descompuestos. El equipo científico, dirigido por Yohannes Haile-Selassiem, del Museo de Historia Natural de Cleveland (Ohio), hallaron los huesos del pie en el yacimiento de Woranso-Mille, en la región Afar, en el centro de Etiopía. Los fósiles databan de 3,4 millones de años, una época en la que el único homínido conocido era el Australopithecus afarensis, la especie a la que pertenecía la famosa y fascinante «Lucy», una hembra de 20 años, metro de altura y 27 kilos de peso que caminaba erguida, más o menos como una mujer actual, antes aún de que su cerebro creciera.

El dedo gordo oponible.

Pero mientras los pies de «Lucy» y sus congéneres son comparables a los de los humanos modernos en su forma, el pie que ahora ha sido encontrado resulta muy diferente. Tiene el dedo gordo oponible, como un chimpancé, lo que lo hace más similar al pie del Ardipithecus ramidus, un antepasado de los humanos actuales que prosperó en lo que hoy es Etiopía hace casi cuatro millones y medio de años, un millón de años antes que el afarensis, lo que le sitúa muy cerca del momento en que se cree que vivió el último ancestro común entre humanos y chimpancés. Su mayor exponente es «Ardi», un ejemplar hembra de metro veinte y 50 kilos de peso.

La afinidad taxonómica de la nueva muestra sigue siendo incierta, pero el esqueleto del pie fósil representa un homínido que, a diferencia de sus contemporáneos Australopithecus afarensis,mantiene una capacidad de agarre que le permite trepar a los árboles y moverse a través de un bosque con más eficacia.

Según los científicos, estas diferencias pueden significar la presencia de más de una especie homínida en el comienzo del Plioceno tardío en África. Una de ellas mantenía la adaptación motora del Ardipithecus ramidus.
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Extraído de ABC