lunes, 30 de abril de 2012

Descubren los restos de un ritual mesolítico con cabezas empaladas en una turbera sueca.


Arqueólogos suecos han descubierto los restos de un ceremonial realizado hace 8.000 años en el que se empalaron cabezas humanas y se depositaron cráneos en una estructura de piedra construida dentro de un pequeño lago como parte de un ritual de difícil interpretación.
Hace unos días Science Nordic  recogía en un reportaje los resultados de las excavaciones que desde 2009 se vienen desarrollando en una turbera situada en la ciudad de Motala, en la provincia de Östergötland (centro de Suecia), con motivo de la construcción de una línea de ferrocarril.
rabajos de excavación sobre el túmulo de piedras
Trabajos de excavación sobre el túmulo de piedras / Fredrik Hallgren
En ellas, un grupo de investigadores de la fundación para la protección del patrimonio Stiftelsen Kulturmiljövård han rescatado de los terrenos que una vez fueron una laguna los restos de unritual de época mesolítica con una complejidad que parece difícil de desentrañar: loscráneos de al menos 11 personas de ambos sexos y edades variadas (dos niños  y 11 adultos), entre los que destacan dos de ellos, que conservan estacas introducidas desde la base del mismo hasta la parte superior.
Cráneo empalado localizados en el yacimiento
Uno de los cráneos empalados localizados en el yacimiento / Fredrik Hallgren
Otro de los hallazgos que destacan los investigadores son los restos de un hueso temporal femenino en el interior del cráneo de otra mujer.
Asimismo, han documentado varios fragmentos de huesos humanos y animales, así comoútiles realizados en piedra, madera, hueso y asta; todos ellos localizados en una especie de túmulo de piedras de 14 metros de diámetro construido en lo que fue una laguna de escasa profundidad.
Fredrik Hallgren, el director de las excavaciones, destaca que es excepcional encontrar túmulos funerarios de esta antigüedad, ya que no se “popularizaron” hasta la Edad de Hierro, con un uso documentado hasta la época vikinga.
Una de las incógnitas que tendrán que desentrañar los investigadores es si los restos de este ritual reflejan una ceremonia de enterramiento, en la que se pudieron utilizar restos humanos a modo de reliquias, o constituye un ritual relacionado con la exposición de los restos de enemigos derrotados a modo de trofeo.
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Una arqueóloga sujeta uno de los cráneos hallados / Fredrik Hallgren
Hallgren ha explicado que, por los restos conservados, han documentado un tratamiento variado a los cráneos. Por un lado, han encontrado restos de raspaduras sobre la superficie de uno de ellos, probablemente con el objetivo de descarnarlo. Por otro lado, en uno de ellos se conserva material orgánico en su interior, lo que parece apuntar a que se empaló la cabeza completa con la piel y el tejido muscular.
Los arqueólogos trabajarán en el análisis de los restos humanos conservados y la composición de los estratos para determinar si los huesos corresponden a poblaciones locales o provienen de una localización geográfica lejana. A través de análisis de ADN se determinarán las posibles relaciones de parentesco entre ellos.
Más información e imágenes en la web Stiftelsen Kulturmiljövår
Extraído de Arqueoscience