martes, 10 de abril de 2012

La ampliación del Pati Llimona de Barcelona destapa 17 metros de muralla romana.

El centro cívico, ahora especializado en fotografía, ha anexado un bloque de pisos, bajo el cual estaban los restos.

La ampliación del centro cívico Pati Llimona, que a partir de ahora estará especializado en la fotografía, ha dejado al descubierto 17 metros de muralla romana de Barcino del siglo IV, presentada este miércoles por los responsables municipales y del Museo de Historia de Barcelona.

Las obras han permitido incorporar al antiguo centro cívico Pati Llimona la finca de los números 7-9 de la calle Regomir, que era un bloque de pisos construido en el siglo XIX sobre construcciones existentes (el antiguo palacio Gualbes) y que estaba adosado a la muralla romana de la antigua Barcino.
El edificio, que estuvo desocupado durante años, ocultaba en su interior restos de una de las puertas romanas de la ciudad y los restos de unos baños públicos del siglo I, las denominadas termas portuarias. La rehabilitación y puesta en valor de los restos ha permitido recuperar no sólo los restos de la Barcelona romana, sino también elementos de interés patrimonial del antiguo palacio.
En el interior del centro cívico ampliado se han musealizado los restos romanos, con la presentación de la muralla y una de las torres circulares y la puerta 'decumana' oriental o puerta de mar, fundamentales en el papel comercial de la colonia, en el que el puerto era un elemento clave de la economía. La intervención arqueológica ha hecho aflorar asimismo los restos de unas termas romanas cercanas, en las que se puede distinguir una piscina escalonada, muros divisorios de las estancias, algunos con estucos hidráulicos conservados, y conducciones de agua.
En la presentación musealizada se han incorporado también tres ánforas halladas en la ciudad y dos elementos arquitectónicos del pórtico de entrada a la ciudad romana que fueron recuperados durante los derribos del siglo XIX y conservados en el Museo de Arqueología de Catalunya, que ahora los ha cedido. El visitante también podrá conocer cómo se transformó la muralla en la época medieval y cómo poco a poco las casas de las familias nobles acabaron incorporando las torres defensivas de la muralla romana en los espacios privados de residencia.
Extraído de La Vanguardia