martes, 29 de mayo de 2012

El Corán de los cristianos.

Los restos del antiguo artesonado mudéjar revelan motivos epigráficos árabes del siglo XIII que invocan pequeños fragmentos de la Biblia católica.

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Las piezas del antiguo artesonado mudéjar de Santa María la Nueva revelan una fascinante «colaboración» entre las religiones musulmana y cristiana. «Dios es grande», reza en una de las tabicas que componían la antigua techumbre del templo. Los estilizados motivos epigráficos rematados en ornamentación vegetal no se refieren al «único Dios» de los árabes, sino al Todopoderoso cristiano. La explicación está en la inagotable fuente histórica del edificio románico. Artistas al servicio de los reinos musulmanes perpetuaron su estilo decorativo para entregarlo a los poderes cristianos tras la Reconquista. «Usan su forma de dibujar para plasmar frases de la religión cristiana», explica Pedro Andrés Bartolomé, quien ha investigado a fondo junto a Mariola Santos la antigua estructura de madera policromada que se conserva en Los Remedios.
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Hablamos de finales del siglo XIII. Son «frases alusivas a fragmentos cortos» de la Biblia, eso sí, expresados en árabe. «El reino de Dios» o «Dios es grande» son las sentencias inscritas en las tabicas de la techumbre de Santa María. Para encontrar ejemplos similares -no los hay en la ciudad- hay que viajar a Toro, aunque aquí son del siglo XV, o al monasterio de las Huelgas Reales de Burgos.
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La «fusión» de religiones es uno de los aspectos más llamativos de las piezas del artesonado, algunas de ellas expuestas en el expositor de Zamora Románica en la feria AR&PA que culmina hoy. Estudiados todos los fragmentos, los arquitectos concluyen que la policromía de la antigua armadura -fue la estructura original de Santa María entre los siglos XIII y XVII- es un compendio de fragmentos epigráficos, ornamentación vegetal mudéjar y animales mitológicos y reales del bestiario medieval. «Su mayor valor no es el artístico, sino la antigüedad y el tipo de motivos», puntualiza Bartolomé.
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Entre los animales mitológicos, encontramos dragones alados con cuerpo de reptil, felinos, ibis o centauros que inmortalizan una feroz lucha. Una de las vigas madre está repleta de atauriques, «la representación estilizada de la naturaleza», recuerdan los arquitectos. Los decoradores no querían ponerse a la altura del Dios creador representando el entorno con fidelidad para caer en el pecado, sino que expresaban los vegetales con formas geométricas y vistosas.
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Es más, la geometría expresaba la perfección del mundo. Como los musulmanes no podían ponerle rostro a Dios, abundaban los motivos geométricos, los rombos o los grecados. Así, prosigue Bartolomé, «el círculo es la forma perfecta, la estrella de ocho puntas representaba la religión y son abundantes las cruces griegas de dobles patas enmarcadas en mandorlas», que se pueden apreciar en tabicas y aliceres, dos de los elementos de la arquitectura de madera.
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Un esmerado trabajo -oculto en la cubierta durante siglos- que sirvió en la Edad Media para alertar a los zamoranos de la proximidad del pecado, del maligno. Un fascinante conjunto de figuras dibujadas a mano alzada que han superado el viaje del tiempo y que pronto regresarán a la torre de Santa María la Nueva, testigo de su creación.

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Extraído de La Opinión de Zamora