sábado, 26 de mayo de 2012

Encuentran un segmento «perdido» de la Gran Muralla China.

Descubren una sección «olvidada» de la Gran Muralla China en el desierto de Gobi, más allá de la frontera china.


 Con la ayuda de Google Earth, una expedición internacional encontró el tramo, de aproximadamente cien kilómetros, en agosto de 2011 en una zona fronteriza restringida al sur de Mongolia.

Este muro defensivo formó parte de la Gran Muralla, construida por las sucesivas dinastías chinas para evitar el ataque de los mongoles, como recoge el número de marzo de la edición china de la revista National Geographic.

Según el jefe de la expedición, William Lindesay, la sección llega a medir 2,75 metros en algunas zonas y pertenece a los muros de Mongolia que recibieron el nombre de la Muralla de Genghis Khan (fundador del primer imperio mongol), y únicamente sobrevive como un «leve rastro».

Sin embargo, «ahora hemos descubierto una verdadera muralla», afirma.

Es más, según sugieren los hallazgos del equipo, no se trata de la obra de Genghis Khan o sus herederos, sino de un segmento de la Gran Muralla China perdido hace mucho tiempo.

Los primeros en estudiarlo.

Siempre de acuerdo con Lindesay, director de la Asociación Internacional de Amigos de la Gran Muralla, la antigua estructura, en la frontera de la aymag (provincia) de Ömnögovi, no ha sido estudiada científicamente antes.

«Somos los primeros en investigar las ruinas», afirma.

«De acuerdo con los oficiales del ejército que nos atendieron, fuimos los primeros extranjeros a los que se les permitió el paso a la zona», añade Lindesay. «Dimos por hecho que los mongoles de la zona habrían accedido, pero no debieron interesarse por la estructura».

Al buscar en Google Earth pistas topográficas (el muro se puede ver en las imágenes por satélite), el equipo localizó dos tramos bien conservados.

Una de las secciones fue construida principalmente con barro y un arbusto típico del desierto llamado saxaul; la otra está compuesta de bloques de roca negra volcánica.

Lindesay cree que originalmente el muro medía al menos dos metros más de lo que mide hoy.

«Lo que hemos encontrado son los restos de un ‘fósil’, lo demás se ha perdido», señala.

«Podría pensarse que era mucho más alto y más largo».

La elección de la roca utilizada en el segundo tramo parece lógica, si tenemos en cuenta que atraviesa los restos de volcanes desaparecidos.

Según el equipo, los bordes de las rocas están limpiamente cortados, lo que indica que fueron extraídas y transportadas eficazmente por un equipo bien organizado.


Reescribiendo la historia.

Los antiguos textos mongoles sugieren que la llamada Muralla de Genghis Khan fue construida por su hijo Ögedei como una valla para proteger a la gacela salvaje.

Sin embargo, el recién descubierto fragmento se encuentra en una región donde no solía haber manadas de gacelas.

«No había motivo para construir un cerco para animales en Gobi», afirma el antropólogo e historiador Jack Weatherford, del Macalester College de Minnesota (Estados Unidos).

Los investigadores chinos creen que la dinastía Han pudo construir estos tramos hacia el año 115 a. C.

Sin embargo, la datación por radiocarbono (método para determinar la edad de materiales que contienen carbono) indica que la construcción del tramo compuesto por saxaul duró más de cien años, y tuvo lugar unos mil años más tarde de lo que se pensaba, entre 1040 y 1160 después de Cristo.

Estos datos indican que fue el Imperio Xia Occidental el que construyó estas secciones, o al menos reconstruyó los antiguos muros de la dinastía Han.

Contra la invasión de los mongoles.

Durante ese periodo, las tribus mongolas crecieron en fuerza y se fueron acercando al sur.

«Si nos imaginamos la muralla como una plataforma con almenas como escudos para proteger las personas encargadas de la vigilancia, habría sido una sido una instalación defensiva eficaz», afirma Lindesay.

Sin embargo, el equipo no encontró restos de cerámica, monedas ni armas, ni siquiera torres de vigilancia como las que vemos en los restos de la Gran Muralla China.

«El muro está incompleto», afirma Lindesay. «No tiene capacidad para emitir señales ni hay cabida para las tropas».

Sin terminar.

«En mi opinión el muro está a medio construir y, por alguna razón, se replantearon el hacerlo aquí», comenta Lindesay.

Weatherford coincide con Lindesay en que los restos encontrados son construcciones chinas. «Hay un buen motivo para que, aún así, lleve el nombre de Genghis Khan».

Al pueblo mongol no le gustan las construcciones chinas en su tierra, pues podría llevar a la idea de que su territorio perteneció a China.

«Al llamarlo la Muralla de Genghis Khan lo convierten en mongol y rechazan la influencia extranjera», afirma Weatherford.

El antropólogo considera el hallazgo «muy importante, puesto que creo que el muro no ha sido estudiado hasta ahora».

«Me atrevería a decir que es la mayor estructura construida por el hombre en Mongolia», añade. «Es increíble que no haya sido analizada todavía».

Extraído de National Geographic