miércoles, 23 de mayo de 2012

La Xunta de Galicia autorizará la intervención sobre el Pórtico de la Gloria, de la catedral de Santiago de Compostela, en pocas semanas.

La Fundación Barrié espera al visto bueno del Gobierno para comenzar a licitar las obras.


"Máxima conservación y mínima intervención". Ese será el precepto que impere a la hora de restaurar el Pórtico da Gloria y asegurar que llegue a las generaciones futuras en todo su esplendor, al menos, en el esplendor que mantiene en nuestros días. Porque, de hecho, entre los objetivos del equipo técnico de la Fundación Barrié de la Maza, que financia el programa para recuperar y conservar el conjunto escultórico del Mestre Mateo, no está recuperar el policromado original de la pieza, pese a que durante la fase de monitorización se detectaron aplicaciones de color del siglo XII.
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Sin embargo, si la intervención en una iglesia parroquial o en una casa que discurre al lado del Camino de Santiago tiene que disponer de la autorización de los técnicos de la Dirección Xeral de Patrimonio de la Xunta, más todavía cuando se trata de una operación que afectará a la que se considera la obra cumbre del Mestre Mateo y uno de los símbolos del Románico. 




La Fundación Barrié hizo llegar el proyecto de intervención, que presentó en diciembre, a las autoridades autonómicas en abril y ahora queda esperar que la Xunta dé luz verde. Desde el departamento que dirige Jesús Vázquez consideran que eso ocurrirá dentro de unas "pocas semanas", tal vez menos de un mes, y que probablemente el visto bueno del Gobierno no implicará demasiados cambios en el proyecto. 

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Hay que tener en cuenta que la propia Administración autonómica participó en la redacción de la propuesta -en la que se incluyeron ya sus sugerencias- al estar representada en el Programa Catedral, a cargo de la dirección técnica, compartida con el Instituto del Patrimonio Cultural de España, dependiente del Ministerio de Cultura. El Ejecutivo gallego decidió formar parte del programa hace dos años, debido, según explicó entonces el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, a la necesidad de "desatascar" los trabajos visto el ritmo "insuficiente" al que avanzaba un proyecto cuya primera fase, la de monitorización del Pórtico, se había iniciado ya en junio de 2008. 

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Se han necesitado tres años de monitorización para elaborar la propuesta de intervención. No obstante, para pasar manos a la obra, además de la preceptiva autorización de la Xunta, la Fundación Barrié de la Maza -a la que todo el proceso le costará tres millones de euros- deberá convocar, como ya hizo con las fases previas, un concurso internacional por invitación para adjudicar los trabajos. Y después todavía serán necesarios, según los cálculos establecidos en la propuesta, dos años para llevar a cabo todas las medidas que esta contempla. 
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Además, el proyecto de intervención podría enfrentarse a otra dificultad añadida: las filtraciones que afectan al Pórtico. Aunque la Xunta realizó unas obras de urgencia en las cubiertas de la catedral para evitarlas, una parte proviene de la fachada del Obradoiro. Según el canónigo responsable de la Comisión de Arte y Cultura del Cabildo, Daniel Lorenzo, se necesitarían dos millones de euros para abordar el problema, aunque lo más urgente podría subsanarse con 200.000 euros. Sin esa obra, la intervención financiada por Barrié no podrá realizarse. 
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El objetivo del proyecto de intervención es conservar la integridad de la obra, sobre todo, evitar su progresivo deterioro y sin olvidar que el conjunto forma parte de un templo, por lo que hay que conciliar las actuaciones con el uso litúrgico. 
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En la primera fase del plan, que está previsto que dure seis meses, se realizarán actuaciones preventiva -como la retirada de acabados plásticos y morteros de cemento-. Entre ellas también se encuentra el cepillado de sales o la colocación de filtros en las ventanas para proteger al Pórtico de la radiación solar. En una segunda fase se aplicarán los tratamientos de conservación; de fijación y limpieza de la piedra y de la policromía o la eliminación de depósitos biológicos o de suciedad que produzcan deterioro. 
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Además, está en elaboración el plan de conservación preventiva, que debe conciliar el mantenimiento de la obra con su disfrute.

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Extraído de La Opinión