jueves, 24 de mayo de 2012

Un estudio demuestra que el corcho se puede conservar al menos dos mil años.

La investigación ha comparado tapones de corcho actuales con otros encontrados en un barco hundido delante de Port de la Selva.

El Museu d’Arqueologia de Catalunya – Empúries ha presentado un estudio que demuestra que el corcho se puede conservar sin perder suspropiedades durante dos mil años incluso en condiciones adversas. El Centre d’Arqueologia Subaquatica de Catalunya (CASC) y el Institut Català del Suro (ICSURO) han comparado la composición de unos tapones de corcho de más de 2.000 años de antigüedad con la de otros actuales. La sorpresa, según el director de ICSURO Manel Pretel, ha sido constatar que se habían conservado todos los compuestos que otorgan al corcho las propiedades para tapar de manera perfecta.

El tapón antiguo se encontró dentro de unas ánforas de finales del siglo I aC que estaban en un barco en el yacimiento arqueológico subacuático Cap de Volt, en Port de la Selva. Se han estudiado los componentes principales que hacen que el corcho sea elástico y pueda adaptarse al cuello de una botella y conservar vinos y cavas con el ingreso adecuado de oxígeno, y también su estructura celular. La conclusión es que no se han degradado, de manera que se reafirma la idoneidad del corcho para conservar los líquidos y preservar vinos y cavas.
El barco donde se encontró el tapón estudiado se hundió en el año 10 aC y transportaba vino joven de la actual zona de Badalona, según una investigación del CASC. E los años 60 fue espoliado, y no fue hasta los 70 cuándo se hizo una prospección en la que se encontraron ánforas y material de tripulación. El tapón estudiado apareció en el cuello de una de las ánforas de vino del barco. El responsable del CASC Gustau Vivar ha anunciado que en verano se volverán a hacer prospecciones en el barco.
Las dos instituciones también quieren dar continuidad al estudio del corcho, y investigaran tapones de diferentes yacimientos y épocas para poderlos comparar cronológicamente. Se trataría de una fase más cuantitativa del estudio, que serviría para dar validez científica a los primeros resultados.
Extraído de La Vanguardia