domingo, 13 de mayo de 2012

Un intruso en el sarcófago de una momia egipcia.


Misterio en torno a la tumba de Ankhparkhered en la cual han hallado unos huesos que no pertenecen al ilustre sacerdote sino a un hombre mucho más joven.



Una nariz importante y un rostro asimétrico, con un ojo y una ceja ligeramente más bajos que los otros y la mejilla un poco hundida por culpa de la ausencia de algunos dientes. Mandíbula cuadrada y piel color tierra.

Así se presenta la cara de la momia «usurpadora» de 2.100 años del sarcófago de Ankhparkhered, ahora rebautizado como Whem-ef-ankh («uno que vuelve a vivir»). Sus restos han sido reconstruidos en 3D y en escala real, gracias a la realización de un TAC en el Hospital Fatebenefratelli, de Milán, según publica «Corriere.it».

Los expertos del «Mummy Project», que se encuentra en el Museo Arqueológico de la ciudad italiana de Asti, han revelado más detalles sobre las características físicas y la vida de este hombre de identidad misteriosa.

Una brecha de varios siglos.
La única certeza confirmada oficialmente tras datar la edad de los huesos encontrados y las vendas que lo envolvían, es que la momia no es del sacerdote Ankhparkhered, propietario del sarcófago y fallecido a los 40 años de edad. Es más, hay una brecha de varios siglos entre el cuerpo, «más joven», y su última «casa», mucho más antigua.

Los exámenes sugieren que el cuerpo pertenece a un periodo histórico que va del año 400 al 100 antes de Cristo, mientras que el sarcófago, por su decoración, se remonta a muchos años antes, del 945 al 715 a.C.
¿Quién es entonces el hombre que ha ocupado abusivamente durante milenios el sarcófago del sacerdote del templo de Min, dedicado al dios de la sexualidad y la fertilidad?

En vida, la momia fue un hombre particularmente alto para el periodo en el que vivió, más de 1,75. Su cuerpo, a juzgar por su esqueleto, era bastante esbelto. «Estimamos que podría pesar entre 70 y 73 kilos y que haya llevado una vida tranquila, con buena alimentación», aseguran los expertos.

Robo de tumbas.
La egiptóloga italiana Sabina Malgora ha llamado al sarcófago «la cápsula del tiempo». En sus paredes se pueden encontrar varios jeroglíficos acerca de un sacerdote, Ankhpakhered, que vivió en la Dinastía XXII y XXIII, dedicada al culto del dios Min. Sin embargo, la momia que hay dentro está envuelta en un vendeaje muy simple, sin ninguna inscripción ni amuletos propios de una casta sacerdotal.

Malgora concluye que seguirán haciéndole pruebas al cuerpo del falso sacerdote con radiocarbono y explica: El robo de un sarcófago no era una práctica habitual en Akhmim (lugar de nacimiento de Wehem-ef-ankh), ciudad famosa por el templo del dios Min y a 200 km al norte de luxor. «En aquellos tiempos, la vida en el inframundo no habría sido posible sin un entierro digno», asevera.

Extraído de ABC