sábado, 16 de junio de 2012

El Instituto Andaluz de Patrimonio también se resiente por los recortes.

El centro asume nuevas políticas de austeridad para afrontar "la asfixia presupuestaria del Gobierno central" y garantizar la estabilidad de los empleados públicos · La búsqueda de fondos europeos se ha acrecentado.

La incidencia de la situación económica española en las instituciones culturales es mayor cada día que pasa. Y el recorte de 2.700 millones de euros en el presupuesto andaluz a que obliga el Gobierno de Rajoy comienza a tener efectos indeseados en algunos de los proyectos emblemáticos de la consejería que ahora dirige Luciano Alonso. El Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico (IAPH), referente de la investigación, la conservación, tutela e intervención de los bienes culturales con numerosos premios en su haber, es uno de los organismos que hace frente estos días al nuevo tijeretazo. La institución ha comenzado a prescindir de personal eventual y a aplicar un estricto control de los gastos de mantenimiento, que incluye un protocolo que raciona el uso del aire acondicionado así como de la iluminación en diversas estancias. 


En el BOJA del 2 de febrero de este año, la consejera de Hacienda y Administración Pública de la Junta de Andalucía, Carmen Martínez Aguayo, con motivo de la publicación de los presupuestos y el programa de actuación del IAPH, ya adelantaba que "no se procederá a la contratación de nuevo personal de estructura". Asimismo, se refería a la "importancia" de que el IAPH hubiera sido "acreditado oficialmente en 2011 como Instituto de Investigación en el marco del Sistema Andaluz del Conocimiento", lo que posibilitaría que este organismo presentara proyectos a Europa "que permitieran captar recursos" para desarrollar iniciativas cruciales en el ámbito de actuación del patrimonio histórico. 

Mientras llegan esas ayudas comunitarias que están siendo de gran utilidad a otras instituciones andaluzas, como la Fundación Tres Culturas, que obtuvo a finales del año pasado 1.967.204 euros procedentes de fondos europeos (Feder) para la realización de tres proyectos de cooperación internacional a ejecutar entre este año y 2013, en el IAPH toca ajustarse un poco más el cinturón. 

Con sede principal en la Isla de la Cartuja de Sevilla y subsedes en Cádiz y Málaga (esta última de reciente creación y todavía con emplazamiento provisional en el Puerto), la obsesión ahora de los responsables del IAPH es garantizar la estabilidad de los empleados públicos. Según fuentes oficiales consultadas por este medio, "la asfixia presupuestaria del Gobierno central tiene consecuencias, como no puede ser de otra manera, también en la distribución de recursos en la Consejería de Cultura y Deporte. Afrontamos la actual situación económica y social con un ejercicio de responsabilidad donde priorizamos proyectos e inversiones en todas las actividades, programas e instituciones de nuestra competencia. Y por ende en el Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico. Estamos analizando, bajo el prisma de la austeridad, cómo optimizar la labor de este centro de transferencia tecnológica y reconocido prestigio. Nos estamos esforzando en racionalizar recursos, mejorar la gestión y con una máxima: mantener la excelencia y que tenga la menor incidencia en el personal de dicha institución". 

Lo cierto es que al equipo que dirige Román Fernández-Baca le ha tocado lidiar con una difícil coyuntura en los dos últimos años, pese a la reiterada promesa de los sucesivos consejeros de hacer de este centro uno de los pilares de la acción cultural. En 2010, el IAPH disponía de 9 millones y en 2011 esa partida, todavía en la era Paulino Plata, descendió a 7,6 millones. Antes del ajuste del Estado central, según las cuentas de Martínez Aguayo, el presupuesto para 2012 se cifraba en 7.531.000 euros. Una cantidad que, ahora, toca recortar de nuevo en un momento en que potenciales clientes del centro, como iglesias, ayuntamientos, museos o particulares se lo piensan dos y hasta tres veces a la hora de costear servicios que no sean de perentoria necesidad.


Extraído de Diario de Sevilla