viernes, 1 de junio de 2012

Localizan la evidencia arqueológica más antigua de la presencia judía en la Península Ibérica.



Un grupo de arqueólogos de la Universidad de Jena (Alemania) ha localizado una inscripción del siglo IV d.C. que a día de hoy es la evidencia arqueológica más antigua de la presencia judía en la Península Ibérica.

Entre los restos de una villa romana cercana a la aldea de São Bartolomeu de Messines (Portugal), los arqueólogos alemanes han descubierto una placa de mármol, de 40 por 60 centímetros,  en la que puede leerse el nombre  hebreo de Yehiel, seguido de otra serie de letras cuyo significado aún no ha podido ser descifrado.

Los investigadores han explicado que la inscripción podría tener un carácter funerario y que, gracias a las dataciones aportadas por los materiales orgánicos localizados junto a ella, podría fecharse alrededor del año 390 d.C.

La evidencia arqueológica más antigua que se conocía hasta ahora de la presencia judía en Portugal también era una inscripción funeraria, en ese caso escrita en latín y con la imagen del ‘menorah’ (candelabro de siete brazos) que fue realizada a partir del año 482 d.C. Las primeras inscripciones en hebreo que se han documentado de forma más generalizada datan de los siglos VI y VII.

Los investigadores reconocen que sólo tras un amplio estudio consiguieron averiguar que la inscripción se había realizado en hebreo, y es que, a lo inusual del hallazgo, se sumaba el trazo poco cuidadoso con el que se había tallado.

Dennin Graen, el director de los trabajos de excavación, ha explicado que la pista definitiva para dar con el significado de la inscripción vino de España. “Jordi Casanovas, del Museo Nacional de Arte de Cataluña, un experto en inscripciones hebreas dela Península Ibérica– nos aseguró que el nombre judío Yehiel se podía leer claramente, un nombre que ya se menciona en la Biblia”.

Llama la atención la fecha tan temprana en la que se realizó la inscripción.  En el Imperio Romano, en ese momento, los judíos solían escribir en latín, ya que temían medidas represivas. Será tras la caída de la supremacía romana, con las migraciones germánicas de los siglos VI y VII, cuando el hebreo vuelva a tener un uso más generalizado entre esta población.

Otro de los aspectos llamativos del hallazgo es el lugar en el que se ha realizado. Nunca antes se habían documentado evidencias hebreas en una villa. Los investigadores se muestran sorprendidos ante el hallazgo de evidencias de la cultura romana y la hebrea en un yacimiento de este tipo, mostrando que conviven en una zona rural. “Pensábamos que algo como esto habría sido mucho más probable en el contexto de una ciudad”, asegura Graen.

El director de los trabajos asegura que la información que se tenía de la población judía en la región provenía de fuentes documentales. De este modo se sabe que durante el concilio eclesiástico celebrado en la ciudad de Elvira, alrededor del año 300, se decidieron lasnormas de conducta entre judíos y cristianos.

“Esto indica que en este momento ya debía de haber unnúmero relativamente grande de judíos en la Península Ibérica”, explica Graen, pero la evidencia arqueológica de esta presencia se había perdido.

“Sabemos que en la ciudad de Silves, no muy lejos del yacimiento que excavamos, había una comunidad judía en la Edad Media, que se desarrolló hasta que tuvo lugar la expulsión de los judíos en 1497.”

El proyecto de la universidad alemana tiene como objetivo averiguar cómo habían vivido loshabitantes del interior de la provincia romana de Lusitania, y es que, tal y como explican los responsables de la excavación, mientras que la región de la costa portuguesa se ha estudiado de forma más exhaustiva, el interior no ha recibido tanta atención.

Extraído de Arqueoscience