lunes, 23 de julio de 2012

Hallan en La Vila Joiosa un huevo de avestruz de hace 2.700 años, pero ¿formaba parte de un ritual funerario?

Los restos de avestruz recuerdan la importancia de la villa en el comercio fenicio del Mediterráneo.


Pedazos de un huevo de avestruz de hace 2.700 años han aparecido en medio de La Vila Joiosa. El insólito hallazgo se encontró durante las excavaciones arqueológicas realizadas con las obras del colector de pluviales que recorrerá de norte a sur el principal vial de la localidad.

Así lo dio a conocer ayer el concejal de Cultura, Pepe Lloret, quien explicó que se trata de la pieza más antigua localizada en estas excavaciones y que su uso "era muy habitual en cementerios fenicios de ciudades del norte de África, como Cartago". Sin embargo, según añadió, "en el Levante peninsular es mucho más rara su presencia, siendo en las necrópolis de Villajoyosa e Ibiza los lugares más septentrionales donde se han documentado este tipo de elementos". Y es que este nuevo hallazgo (compuesto por seis fragmentos de cáscara de huevo de avestruz), era un elemento muy singular y característico del periodo orientalizante (siglo VI a.C.), aunque perdura hasta el siglo IV a.C, según indicaron desde el departamento de Arqueología del Museo de La Vila.

Añadieron que "los huevos de avestruz se depositaban junto con las cenizas del difunto, a modo de ajuar, dentro de las sepulturas, constituyendo un elemento de prestigio de las elites locales. Además, tienen un carácter sagrado porque representan el recipiente en el que se encuentra encerrada la energía vital, apareciendo en los enterramientos como un símbolo de resurrección". Para el concejal del área, la presencia en el municipio de estos restos recuerda una vez más la importancia que tuvo La Vila en el pasado, formando parte del intenso comercio fenicio que controlaba el Mediterráneo en este periodo tan antiguo.


Palmeta de bronce de VII a.C.


La localización de este singular elemento se ha producido junto con el hallazgo de una palmeta de bronce que decoraba una jarra también de los siglos VII-VI a.C, que lleva a pensar a los arqueólogos a que el área excavada se encuentra cerca de un área cementerial orientalizante.



Hasta el momento, en La Vila se conocían dos grandes necrópolis del núcleo urbano ibérico (bajo el actual casco antiguo); una situada al Norte, la necrópolis de Les Casetes y la otra al este, la necrópolis del Poble Nou.


Sin embargo, estos elementos podrían estar indicando la presencia de una tercera necrópolis situada al oeste del núcleo urbano. Como ocurre con las otras dos necrópolis, estaría asociada a una calzada, que en este caso se dirigiría hacia las ensenadas de Benidorm y Altea. No obstante, esta hipótesis tendrá que ser confirmada en intervenciones futuras en la zona.

Extraído de Diario Información