jueves, 26 de julio de 2012

Reconstruyeron el techo de una mansión sepultada por el Vesubio.



Durante casi dos milenios, las pilas de madera yacieron casi intactas bajo capas de material volcánico endurecido. Ahora, luego de tres años de esfuerzos, los arqueólogos no sólo han excavado y preservado las piezas, sino que también han determinado cómo encajaban, con lo que se logró la primera reconstrucción completa de un techo romano de madera.
Pertenecieron a la Casa del Bajorrelieve de Telefo, en la antigua ciudad romana de Herculano, que contaba con varias decenas de habitaciones. Era más bien un palacio o una mansión, y se estima que se la construyó para Marcus Nonius Balbus, el gobernador romano de Creta y parte de la Libia actual, cuya magnífica tumba se encontró cerca del lugar.
El sector más lujoso de la inmensa residencia era una torre de tres pisos. En el superior había un comedor de nueve metros de altura con piso y paredes de mármol de color, cielorraso suspendido y una terraza que lo rodeaba. Ofrecía a los propietarios y a sus invitados una vista espectacular de la Bahía de Nápoles y las islas de Ischia y Capri.
En el año 79 d.C., alrededor del 24 de agosto, el Vesubio –visible con toda claridad desde la parte posterior de la mansión– entró en erupción y liberó una energía térmica equivalente a 100.000 bombas de Hiroshima. El primer día Herculano no se vio afectada. El segundo, sin embargo, la columna de humo y ceniza se derrumbó, el viento cambió de dirección y una nube ardiente de 400 grados arrasó la ciudad y dio muerte en el acto a toda la población.
“Ya ha habido casos de partes de techos del mundo clásico que sobrevivieron –dijo Andrew Wallace-Hadrill, director del proyecto–, pero esto es muy raro, increíble”. Descubrieron casi 250 piezas y las lograron armar. “Es la primera reconstrucción completa de un techo romano de madera”, agregó Wallace-Hadrill.
Los arqueólogos excavaron lo que hasta la erupción era la playa. Por la forma en que las piezas se encontraban, el equipo pudo establecer que el techo de la Casa del Bajorrelieve de Telefo había volado como consecuencia de la nube ardiente y se había estrellado invertida sobre la playa. La madera había quedado incrustada en arena húmeda, que puede conservar la madera durante siglos, y luego había quedado encerrada sin aire bajo una capa de roca.
Extraído de Clarín