viernes, 6 de julio de 2012

Una muestra revela las claves del hallazgo del Cerro del Villar.

La exposición, organizada por el arqueólogo Juan Manuel Muñoz Gambero, se inaugura el próximo lunes en la Sala de Cajamar con reproducciones y piezas originales.
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En 1965, y con toda la fortuna de su parte, el arqueólogo Juan Manuel Muñoz Gambero descubrió junto a a la desembocadura del Guadalhorce, a ocho kilómetros de la capital malagueña, un yacimiento arqueológico que vinculó enseguida a la presencia fenicia en el territorio. Por su situación estratégica el emplazamiento prometía apuntar a una población importante, y tras las primeras excavaciones dirigidas por él mismo, Muñoz Gambero pudo constatar que no se equivocaba: aquellos restos pertenecían a una ciudad fundada en el siglo VIII a. C. por los fenicios sobre un delta formado en la desembocadura del río, hoy inexistente, y que posteriormente se extendió y perduró hasta el año 570 a.C. Lo que Muñoz Gambero había descubierto, en suma, era el yacimiento fenicio más importante de la Europa occidental, correspondiente con lo que algunos geógrafos de la Antigüedad habían situado en el sur de la Península Ibérica con el nombre de Mainake. El descubrimiento puso patas arriba la historiografía fenicia y abrió cauces insospechados para la investigación, un caudal que todavía, y a pesar de que el yacimiento está cerrado a cal y canto a la espera de una inversión que permita recuperar las excavaciones, sigue ganando la atención de varias universidades en todo el mundo. El próximo lunes día 9, en la Sala de Exposiciones de Cajamar (Alameda Principal, 19), se inaugura la muestra La fundación de una ciudad milenaria. El descubrimiento del yacimiento del Cerro del Villar que por primera vez describe a los malagueños, de manera tan ilustrativa como pormenorizada, todas las claves de aquel hallazgo y la investigación posterior que sacó a la luz la prodigiosa historia del enclave. La exhibición podrá visitarse hasta el 27 de julio.
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El mismo Muñoz Gambero (quien fue sustituido al frente de la dirección del yacimiento por la catedrática de la Universidad Pompeu Fabra María Eugenia Aubet, quien a su vez dejó hace unos años el puesto por motivos de salud) ha organizado la exposición, promovida por Cajamar y la Fundación Málaga, que mostrará algunas piezas originales, reproducciones y paneles didácticos que recrearán la vida cotidiana de aquellos pobladores pioneros. "Esta historia nunca se le había contado a la ciudad, y ya iba siendo hora", afirmó ayer al respecto el mismo arqueólogo, quien subrayó que todas las investigaciones que en las últimas dos décadas se han llevado a cabo en el Cerro del Villar "han partido siempre de lo que descubrimos en los primeros años después de la localización del yacimiento, cuando la antigua ciudad ya quedó definida".
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Lo que tanto aquellas primeras excavaciones como las posteriores han terminado revelando es la existencia de una gran urbe que en su apogeo llegó a albergar a más de 3.000 personas y que creció hasta rebasar, con mucho, los límites del delta. Aunque la población era mayoritariamente fenicia, también convivían en ella colonos griegos, egipcios e incluso indígenas íberos que terminaron asentándose tras comerciar con los pobladores primigenios. Los numerosos hornos localizados en el yacimiento revelan una importante actividad metalúrgica, y también se han encontrado evidencias de la presencia de un astillero. El Cerro del Villar significó la puerta de entrada a la Península de productos como el hierro, la vid y el olivo. Su expansión vino acompañada de una deforestación masiva de la zona, que a su vez provocó numerosas inundaciones y el hundimiento definitivo del delta en torno al año 570 a. C. Los colonos que aún residían en sus dominios se trasladaron a la bahía cercana y fundaron allí Malaka, la actual Málaga. Esta historia reserva aún muchas sorpresas, pero el pasado conocido ya es fascinante de sobra. Sólo falta quererlo un poco.
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Extraído de Málaga Hoy