miércoles, 8 de agosto de 2012

La Coca-Cola del siglo XI que arrasó en los Estados Unidos.

La ceremonia ritual de la "bebida negra" vista por Jacques le Moyne.
La cafeína es una de las sustancias más consumidas en las sociedades modernas, pero sin duda es en Estados Unidos donde este estimulante levanta mayores pasiones. Ya sea a través del café o la Coca-Cola, pocos norteamericanos renuncian a su dosis diaria. Lo que no sabíamos es que el idilio estadounidense con la cafeína viene de mucho antes. Ya en el siglo XI, los nativos que habitaban toda la actual costa este de EE.UU, el Medio Oeste, y el Golfo de México, eran asiduos a una extraña infusión conocida como la “bebida negra”, que según los estudios de Charles Hudson –el profesor de antropología estadounidense que ha estudiado más ampliamente el tema–contendría hasta seis veces más cafeína que el café convencional.
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Hasta hoy se creía que la “bebida negra” había empezado a consumirse en torno al siglo XVI y XVII, pero un equipo de arqueólogos de las universidades de Illinois y Nuevo México ha encontrado los restos más antiguos de la bebida en un asentamiento conocido como Cahokia –en la confluencia de los ríos Missouri y Mississippi–, que datan del siglo XI, 500 años antes. Según estos arqueólogos, el consumo en esta ciudad de la “bebida negra”, elaborada con una planta que sólo crece a miles de kilómetros de distancia, en el Golfo de México, probaría la existencia de elementos culturales comunes en todo el Medio Oeste y sureste de los actuales Estados Unidos, y de una importante red comercial que tendría como epicentro esta ciudad, en la que podrían haber llegado a vivir unas 50.000 personas.
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Según este revelador estudio, y a la espera de nuevas investigaciones,Cahokia podría ser el mayor asentamiento prehistórico conocido al norte de México, “con una densidad de población y una organización política desconocida hasta la fecha en toda Norteamérica”, según asegura Thomas Emerson, director del Illinois State Acheological Survey y uno de los científicos que han participado en la investigación.
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Una bebida vomitiva.
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Pese al entusiasmo que levantaba la “bebida negra”, no parece que su ingesta fuera agradable. Los colonizadores europeos fueron los primeros que identificaron su consumo en torno al siglo XVI, habitual por entonces entre numerosos pueblos indígenas como los Cherokee, los Caddo o los Choctaw.Jacques le Moyne, un artista francés que participó en las expediciones al Nuevo Mundo de Jean Ribult, llegó a inmortalizar en diversos dibujos el consumo ritual de la “bebida negra” que, según los investigadores, debió ser similar en la ciudad precolombina de Cahokia.
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La bebida se preparaba, según explican los registros etnográficos, a partir de las hojas y raíces de laIlex vomitora, conocida como Yaupon Holly, o “árbol sagrado”, por el carácter religioso que tenía entre los indios norteamericanos.La planta se recogía justo cuando se iba a preparar la bebida y se tostaba a fuego lento, en un proceso similar al del café, para que la cafeína fuera soluble. Tras el tostado, la planta se hervía en agua mediante grandes calderos, y se obtenía una bebida de color marrón muy oscuro, casi negro. El líquido se filtraba en un recipiente hasta que estaba lo suficientemente fría como para no escaldar la piel, y se bebía mientras estaba caliente.
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Según los antropólogos, su consumo se realizaba como parte de un ritual de purificación, antes de las batallas o eventos importantes. Su alto contenido en cafeína provocaba fuertes sudores y si se consumía en grandes cantidades provocaba el vómito, considerado como una parte decisiva del rito.
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El desconocido final de Cahokia.
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Durante las excavaciones de los templos de Cahokia, los arqueólogos han hallado una serie de sofisticadas figuras que representan motivos agrícolas. Según postula Emerson, “este nuevo patrón de simbolismo agrícola de carácter religioso está asociado al crecimiento de Cahokia, así como al consumo de la ‘bebida negra’, que serviría para purificar las comidas”.
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Los restos de la “bebida negra” se han hallado en pequeñas tazas rituales cilíndricas, con un asa en uno de los lados y un pequeño labio en el otro. La mayoría están decoradas con símbolos que representan el agua y el inframundo, y guardan semejanzas con las tazas de conchas que más tarde usarían en sus ceremonias los indígenas del sudeste.
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Las tazas y las figurillas fueron lo último que los arqueólogos encontraron. Desde cierto punto, fechado en torno al siglo XIII, desaparecen todos los restos, las construcciones llegan a un abrupto final y la población se reduce a cero. Cahokia parece un experimento fallido, y tal como ocurre con numerosas grandes civilizaciones de esta época en Ámerica se desconoce por completo su final. No así la influencia de su arquitectura, arte y religión, cuyas reminiscencias se pueden encontrar, como asegura Emerson, en lugares tan lejanos como Alabama, Arkansas, Louisiana y Winconsin.
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Extraído de El Confidencial