viernes, 7 de septiembre de 2012

¿Ruinas mayas convertidas en parque de atracciones?

Arqueólogos de México en pie de guerra contra las autoridades por la mala preservación de los yacimientos precolombinos.
Elton John en un concierto en la pirámide maya de Chichen Itzá.
Elton John, Pavarotti o Plácido Domingo han sido algunos de los artistas que han podido utilizar la pirámide de Chichen Itzá, en México, como parte del decorado de sus conciertos. La última estrella que iba a atronar sus piedras con la música pop era el ex-beatle Paul McCartney, que, sin embargo, ha decicido cancelar su actuación en el yacimiento arqueológico maya, tras las vivas protestas de un grupo de arqueólogos e historiadores liderados por el INAH -Instituto Nacional de Antropología e Historia de México-.
La gota que ha colmado finalmente  la paciencia de los expertos ha sido, no obstante, la decisión del Gobierno de construir una fachada de vidrio y acero en una parte del Fuerte de Guadalupe en Puebla  con la intención de que esté lista para el próximo 15 de septiembre, día de celebración de la independencia nacional. La construcción es una muestra más para los arqueólogos de la nula preservación y conservación del patrimonio histórico por parte de las autoridades que ya han permitido en el pasado aberraciones como el uso para los conciertos de estrellas de la música internacional. Como protesta, han ocupado el Museo Nacional de Antropología. 
Pero además, las protestas de estos grupos han alcanzado los mismos yacimientos como el del parque de Chapultepec, donde los últimos turistas del verano que han ido a visitarlo han sido recibidos por pancartas, carteles y personas clamando por la irrreponsabilidad del Gobierno con megáfonos incluidos, tal y como ha informado el Washington Post. La cuesitón es que los arqueólogos creen que la dejación y el uso de estos restos del pasado de forma comercial, además de ser denigrantes, están poniendo en peligro los propios vestigios, ya que este tipo de actividades no son compatibles con una buena preservación de las ruinas.
La utilización de las mismas como reclamo turístico y comercial y para eventos ha sido una tónica en el pasado. El caso más llamativo fue el de Teotihuacán donde la empresa estadounidense de supermercados Wal Mart construyó en 2004, en sus alrededores, a menos de un kilometro de distancia, uno de sus establecimientos. La noticia tuvo repercusión en su momento y hubo como en esta ocasión, protestas por la imagen que proyectaba  la marca comercial.
Ahora con el descubrimiento del calendario maya y el supuesto apocalipsis del final de 2012, última fecha del calendario antes de que comience de nuevo el cómputo, y que sin embargo ha sido explotado de forma efectista para atraer a los turistas ha provocado que se intensifiquen estas acciones. En el complejo del palacio maya de las Ruinas del Rey en  Cancún, México, por ejemplo, se ha anunciado un espectáculo denominado como “de luz, paz y armonía mundial”  durante el equinoccio de otoño el próximo 22 de septiembre, mientras los arqueólogos y expertos temen que los yacimientos acaben convirtiéndose en una suerte de Disneyworld, parques de atracciones sin el rigor necesario de preservación.