martes, 4 de septiembre de 2012

Investigadores del Externado, en Colombia, exploran riqueza pesquera del Canal del Dique, de hace más de cuatro mil años.

“Buscamos averiguar en qué proporciones la gente estaba consumiendo cada tipo de animal, pero enfatizando en los peces”.



Saber cómo los pobladores de hace cuatro mil años de la zona del Canal del Dique aprovechaban de manera sostenible los recursos pesqueros, es el objetivo de la Evaluación zooarqueológica de concheros cercanos al Canal del Dique – Fase inicial, investigación dirigida por la profesora Diana Rocío Carvajal Contreras, antropóloga, PhD en arqueología, especializada en zooarqueología.

El proyecto cuenta con el apoyo del Instituto de Colombiano de Antropología e Historia (ICANH) que le otorgó a la investigadora un incentivo económico, dentro de la convocatoria de estímulos de investigación.

Para tal efecto, la docente de la Facultad de Estudios del Patrimonio Cultural se desplazó a la región durante el pasado mes de junio con un grupo de siete alumnos (cuatro de arqueología y tres de antropología) con el fin de obtener restos de animales. “Buscamos averiguar en qué proporciones la gente estaba consumiendo cada tipo de animal, pero enfatizando en los peces”, dice la investigadora.

Con este viaje al pasado, los investigadores se proponen demostrar que estos grupos humanos basaban su subsistencia en la rica y abundante fauna acuática de la época, sin mucho esfuerzo y de manera sostenible con su hábitat. “Estaban tan relacionados con su entorno y tenían un conocimiento tan profundo de toda la diversidad, de toda la ecología y del comportamiento de los animales, que desarrollaron estrategias para relacionarse de manera sostenible con ese entorno”, afirma la profesora.

Además, según la docente del Externado, han descubierto indicios de sedentarismo de estos pobladores en esa época, alrededor de la gran cantidad de recursos naturales y el uso de nuevas tecnologías y utensilios.

La profesora Diana Rocío Carvajal advirtió que con las excavaciones realizadas ha podido apreciar el impacto de la huella humana en la región. Por ejemplo, se advierte el aumento del consumo de peces marinos frente a los de aguas dulces y se evidencia la reducción paulatina de la pesca. Por otro lado, las muestras arqueológicas demuestran cambios en los tamaños de los peces.

Para ella aún es prematuro hablar de drásticos cambios pero sí de transformaciones notables. “Este viaje al pasado permitirá descubrir lo que hemos perdido”, sostiene.  
Este es un trabajo de largo aliento; por eso la profesora Diana Rocío no espera tener resultados definitivos antes de diez años y por ahora está comprometida en seguir armando lo que llama una colección de especies de referencia para comparar cada hueso con los especímenes actuales.

Extraído de Uexternado