domingo, 9 de septiembre de 2012

Mucho más que Altamira: una ruta por la Cantabria prehistórica.

Altamira es el eslabón más visible de los hallazgos arqueológicos en Cantabria.
Vista parcial del gran techo de la cueva de Altamira.
La historia de la Cantabria primitiva es muy rica, al concentrar varios de los yacimientos artísticos prehistóricos más importantesa escala mundial. Las cuevas de Altamira son el enclave emblemático, pero no el único. El Castillo, Cobalanas y Las Monedas, entre otros, son engarces esenciales en la joya patrimonial prehistórica de la región.


La excepcional belleza de Cantabria es tan real como legendaria. Su patrimonio se extiende más allá de donde alcanza la vista, tanto es así que las entrañas de su fértil tierra esconden uno de los mayores tesoros, no sólo cántabros, sino de toda la humanidad. Numerosos asentamientos prehistóricos dejaron en cuevas testimonio de sus vidas en forma de arte rupestre.

El prodigio de Altamira.

Las cuevas de Altamira son el eslabón más visible de los descubrimientos arqueológicos realizados en Cantabria, hallazgo que se debe a la fortuna. Quiso la casualidad que el perro de un lugareño se introdujera en una cavidad de la colina próxima a Santillana del Mar. Este fortuito suceso ocurrido en 1875 dio lugar a uno de los hallazgos prehistóricos más importantes, reconocido como patrimonio de la humanidad por la UNESCO en 1985. 


La cueva de Altamira se articula en tres tramos que confluyen en la estancia principal, el gran salón de los policromos, donde se hallan las espectaculares pinturas que han llevado a la concavidad a ser proclamada “la Capilla Sixtina” del arte cuaternario. En este sector aparecen pinturas superpuestas realizadas con distintos estilos y técnicas. Destaca el Gran Panel Policromo, integrado por una veintena de bisontes, una gran cierva, jabalís y multitud de signos. Su composición data de hace más de 14.000 años.



La masiva afluencia de visitantes durante las décadas de los años 60 y 70 pusieron en peligro la conservación de las pinturas de Altamira, por lo que la cueva ha sido cerrada al público de forma indefinida.


El Patronato de las Cuevas ha habilitado una réplica, la Neocueva. Esta reproducción rigurosa en la que se combina la más puntera tecnología con el exhaustivo conocimiento científico, brinda al visitante la posibilidad de conocer la belleza del salón principal de la cueva. 

La Neocueva se ubica junto a la Cueva de las Estalactitas y el Museo de Altamira, cuyo fondo aúna 400 objetos del Paleolítico Superior, así como un gran número de reproducciones y material didáctico.

Las Cuevas del Monte Castillo.

En la orilla del río Pas a su paso por Puente Viesgo se alza el Monte Castillo, una elevación caliza que alberga cinco cuevas de excepcional valor arqueológico. 


La Cueva del Castillo contiene uno de los conjuntos más singulares de la Prehistoria de Europa. En ella aparecen representados caballos, bisontes y un mamut, entre otros. Las referencias a la figura humana se centran en la mano, motivo que aparece en más de 50 ocasiones.



La Cueva de las Monedas se abre a unos 675 metros de la cueva de El Castillo y es la más extensa del entorno. Sus 160 metros accesibles al público son un auténtico espectáculo geológico de estalactitas, estalagmitas, discos, columnas, terrazas colgadas y coladas de colores. En una pequeña sala se pueden contemplar figuras animales propios de una fase climática fría. 


La Cueva de La Pasiega concentra un importante número de animales y signos pintados en ocre. Destaca entre los representados la figura de un pez. 

En el interior de la Cueva de Las Chimeneas se encuentran bellísimas pinturas de animales, así como representaciones abstractas. El último hallazgo realizado en el Monte Castillo ha sido la cueva de La Flecha, que carece de pinturas rupestres.

Aún hay más cuevas.

El extenso patrimonio prehistórico de Cantabria se extiende por todo su territorio. Otras cuevas de alto interés arqueológico son Covalanas, Chufín, El Pendo y Hornos de la Peña. La Cueva de Covalanas o la Cueva de las ciervas rojas, se localiza en la ladera noreste del monte Pando. En su interior, tras una serie de puntos, aparecen figuras rojas de animales.


En el corazón del valle de Camargo, junto a Escobedo, se encuentra la Cueva de El Pendo, de amplia boca y vestíbulo. Entre el legado de sus moradores destaca el "Friso de las Pinturas", un panel de 25 metros de largo que contiene una veintena de figuras rojas.



La Cueva del Moro Chufín se encuentra junto al pueblo de Riclones, en el valle del río Nansa. Sus moradores grabaron figuras sobre la roca en surco ancho y profundo mediante abrasión.  En la parte más interna de la cueva destacan las composiciones rojas. 


Entre Tarriba y San Felices de Buelna, en la elevación conocida como Hornos de la Peña, está la cueva homónima, donde se encuentran representaciones de gran tamaño, entre las que destaca un singular animal antropomorfo con un brazo levantado y larga cola.
.

Extraído de 20 Minutos