domingo, 30 de septiembre de 2012

«Parece que los arqueólogos somos los propietarios de los castros».

En la imagen aparece el arqueólogo Xurxo Ayán Vila.
Xurxo Ayán dará mañana una conferencia sobre la gestión del patrimonio y dirigirá un debate sobre un asunto que no deja indiferente a nadie. Este arqueólogo realizará en su intervención una «denuncia expresa del proceso de marginación de las comunidades locales» en lo relativo a la conservación y mantenimiento de los yacimientos.
Xurxo Ayán que pertenece al Instituto de Ciencias do Patrimonio del Consello Superior de Investigaciones Científicas asegura que «parece que los arqueólogos somos propietarios de los castros» y defiende «el concepto de Abierto por obras, porque la mayor parte de las intervenciones se realizan con fondos públicos».
Este arqueólogo reconoce que el modelo de gestión del patrimonio que se basa en la apertura de los yacimientos a niños de las escuelas o a agrupaciones de aficionados no está demasiado extendida, sino que en Galicia prima una postura academicista que considera que los hallazgos no tienen que ser conocidos por la gente en general, aunque el historiador recuerda que «no hay un concepto de público único».
Xurxo Ayán destaca que es fundamental, sobre todo en las zonas rurales que la población tenga acceso a los yacimientos, porque en muchas ocasiones se trata de elementos identitarios de una comunidad determinada. El problema para que los vecinos colaboren en el mantenimiento de los castros es que «no los consideran como propios porque se les ha apartado del proceso de cuidado y de investigación».
Se quejó además que el modelo de gestión didáctica que se está aplicando es muy caro. Se refirió a la red de parques arqueológicos, que considera una idea de los años 90 que «está totalmente superada» y señala que a pesar del dinero invertido en la realización de grandes centros de interpretación la mayor parte de ellos están cerrados. Puso como ejemplo en el San Cibrán de Las, en Ourense.
Afirma que este tipo de gestión ha fracasado porque no ha contado con los vecinos y señala que sería muy importante que hubiera información sobre los hallazgos de las excavaciones.
Modelo irlandés.
Este arqueólogo considera especialmente interesante el modelo irlandés, en el que prima la transparencia. Hay constantes visitas de las escuelas a las zonas que están siendo excavadas y los trabajos se dan a conocer en Internet prácticamente en tiempo real.
Cree que todo el mundo debería tener acceso a los trabajos arqueológicos, con un control mínimo. Señala que una experiencia en este sentido «no la sustituye nada» y que también sirve para que el público en general valore la profesionalidad de los estudiosos.
Extraído de La Voz de Galicia