viernes, 5 de octubre de 2012

Arqueólogos descubren restos de reina guerrera maya del siglo VII.

El sitio arqueológico El Perú-Waka está ubicado a unos 200 km al noroeste de Tikal, el complejo maya de pirámides más conocido hasta ahora e ícono turístico del país.


Arqueólogos estadounidenses y guatemaltecos descubrieron el cuerpo de una reina guerrera maya del siglo VII de esta era en una antigua metrópoli en medio de la selva de Petén, Guatemala, informaron hoy los equipos científicos en conferencia de prensa.
El hallazgo ocurrió en junio, en el sitio arqueológico El Perú-Waka, y los restos hallados están ahora bajo análisis en un laboratorio de Ciudad de Guatemala.
Se trata de Kalomt’e K’abel, esposa del rey del Waka, K’inich Bahlam II. Sus restos se encontraron en un lugar sagrado dentro del templo más importante de la metrópoli, explicaron los arqueólogos.
IMPORTANTE COMPLEJO.

El Perú-Waka está ubicado a unos 200 kilómetros al noroeste de Tikal (Petén, Guatemala), el complejo maya de pirámides más conocido hasta ahora y un ícono turístico del país. Es considerado como el “corazón del mundo maya”.

Para llegar a esta metrópoli se requieren seis horas de recorrido a través de la selva y de los ríos, “en época seca”, advirtieron los arqueólogos. El sitio está ubicado dentro de los límites del parque nacional Laguna del Tigre, un de las áreas guatemaltecas protegidas.
El arqueólogo estadounidense David Friedel dijo que Kalomt’e K’abel tenía un nivel próximo al de una deidad en su época, al extremo que su imagen se reproduce en diversas figurillas e incluso en una estela que se exhibe en un museo de Cleveland (Estados Unidos).
Friedel aseguró que “es el hallazgo más importante” en sus 43 años de trabajo como arqueólogo. La tumba fue descubierta por la investigadora mexicano-estadounidense Olivia Navarro y la guatemalteca Griselda Pérez.
Dentro de la cámara también se encontraron al menos cinco cabezas de reyes mayas en estuco, así como varias vasijas cilíndricas, dijo Navarro.
En el templo también fue hallada una banca central que funcionaba como un centro de adoración de fuego, además de una considerable cantidad de joyas de jade, miles de lascas y navajas de obsidiana.
Extraído de El Comercio