miércoles, 24 de octubre de 2012

El enigmático disco “celeste” de Nebra.

Vista en detalle del disco de Nebra.
No es extraño que un hallazgo arqueológico genere grandes polémicas entre los expertos. Sin embargo, el descubrimiento del llamado "disco celeste de Nebra", encontrado por unos 'cazatesoros' alemanes, ha hecho correr ríos de tinta en apenas diez años desde el comienzo de los estudios.

Desde entonces la controvertida pieza —datada hacia el 1600 a.C., en la Edad de Bronce— ha motivado varios juicios, decenas de estudios científicos y un buen puñado de hipótesis, que abarcan desde su uso en rituales chamánicos hasta su utilización como instrumento para cálculos astronómicos.

La agitada historia comenzó en el año 1999, cuando una pareja de "arqueólogos amateurs" —en realidad 'cazatesoros' equipados con detectores de metales—, descubrieron un singular tesoro en una colina cerca de Nebra, una pequeña localidad a 35 kilómetros de Halle, en Alemania.

En el interior de una cista los saqueadores descubrieron dos espadas de bronce, varios hachas, joyas y fragmentos de brazaletes, además del objeto que nos ocupa, una pieza circular realizada en bronce y con decoraciones en oro.

Según el testimonio de los propios saqueadores, al día siguiente consiguieron vender la mayor parte del tesoro a un coleccionista de Colonia por 31.000 marcos alemanes. A partir de ese momento, las piezas pasaron de manos de un comprador a otro, hasta alcanzar un valor de un millón de marcos.

Fue en el año 2002 cuando una operación policial llevó a la detención de los saqueadores, que estaban intentando vender en Basel (Suiza), el singular disco de bronce hallado tres años atrás en Nebra. Los 'cazatesoros' fueron juzgados y condenados a un total de 18 meses de cárcelsumando ambas condenas.

A partir de entonces el disco de Nebra quedó bajo la custodia de Harald Meller, un arqueólogo estatal que inició el estudio de la pieza y para quien resultaba evidente que las llamativas decoraciones en oro de la pieza podrían tener un significado astronómico.

Sin embargo, no todos los estudiosos coincidían en que el disco fuera una pieza auténtica. Peter Schauer, un reputado arqueólogo de la Universidad de Ratisbona, no dudó en calificar de falsificación lo que para otros era uno de los más destacados hallazgos arqueológicos de los últimos años.

Según Schauer, la pátina del disco habría sido creada artificialmente, al igual que unas muescas que presenta la pieza, y que en su opinión no podían haber sido creadas hacia el 1.600 a.C.

Aunque el arqueólogo alemán insistió durante años en su idea de una falsificación más o menos reciente, la mayor parte de los expertos coinciden en lo contrario, y de hecho criticaron duramente que el arqueólogo realizara tales afirmaciones sin tan siquiera haber tenido el disco entre sus manos.

Las evidencias definitivas sobre su antigüedad llegaron con el hallazgo en el yacimiento de una pieza de oro que encaja perfectamente con un "hueco" presente en el disco, y también con la comparación positiva entre la tierra adherida al objeto y la existente en la colina donde se descubrió el tesoro.

Demostrada —al menos así lo parece— la autenticidad del disco, los expertos se han afanado en descifrar su significado. La hipótesis más popular es de carácter astronómico, aunque entre sus defensores también existen distintas interpretaciones.
Mientras para unos sería simplemente una representación simbólica del firmamento, para otros el disco tendría un uso práctico, quizá como calendario utilizado en distintos cálculos astronómicos.

Si estudiamos la superficie verdosa de la pieza, vemos que destaca una gran circunferencia dorada, una especie de media luna, dos "arcos" situados uno frente a otro en el borde del disco,32 puntos de oro, y un tercer arco en la parte inferior.
Para los defensores de la interpretación astronómica, el gran círculo podría representar al Sol o a la Luna llena y los 32 puntos serían estrellas —siete de ellas que aparecen apiñadas simbolizarían las Pléyades—.

Por otra parte, los dos arcos enfrentados forman cada uno 82º de la circunferencia del disco, lo que coincidiría con la "porción" de horizonte oriental y occidental sobre la que el Sol sale y se pone a lo largo del año. Este dato varía dependiendo de la latitud de cada lugar del planeta, y el de la región donde fue hallado el disco sería, curiosamente, de 83º.

Investigadores como Ralph Hansen, de la Universidad de Hamburgo, han sugerido la posible utilización del disco como una herramienta para "unificar" los calendarios solar y lunar.

Según Hansen, se conservan algunos textos babilónicos en los que se indicaba que era preciso añadir un decimotercer mes al calendario lunar cuando nuestro satélite era visible en una posición idéntica a la representada por el disco de Nebra.

Además, según Hansen, si a las 32 "estrellas" le sumamos la Luna obtenemos 33, precisamente la cantidad de años lunares que equivalen a 32 años solares. Estos cálculos, en opinión del experto de Hamburgo, habrían sido utilizados por los campesinos de la época para calcular los momentos de la siembra y la cosecha.
¿Tuvo el disco de Nebra este uso práctico o fue "solo" un objeto de carácter simbólico empleado en rituales con significado cósmico? Es posible que tengamos que esperar a la aparición de nuevos estudios para obtener respuesta definitiva, pero de lo que no hay duda es de que este llamativo disco "celeste" evidencia el enorme interés que el ser humano mostró ya en tiempos remotos por los secretos del Cosmos.

Extraído de Yahoo