sábado, 6 de octubre de 2012

Hallan piezas de cerámica de 550 años de antigüedad en México.

Los 50 objetos, encontrados en el predio Plaza Manuel Gamio, pudieron ser parte de ofrendas a alguna construcción de Tenochtitlan.


En la fotografía se muestra un sahumador. “Este tipo de recipientes eran utilizados por toda
la sociedad mexica para rendir culto a los dioses y consagrar edificaciones,
así como para purificar a través de su humo, en las ceremonias religiosas”.
Más de 50 piezas de cerámica con restos de lo que podría ser copal, fueron halladas durante la construcción del vestíbulo de acceso a la Zona Arqueológica y Museo del Templo Mayor. Se estima que su antigüedad podría ser de 550 años y pudieron ser parte de ofrendas a alguna construcción de Tenochtitlan.
El conjunto de recipientes denominados sahumadores forman parte de una serie de hallazgos registrados a partir de mayo pasado, que incluyeron, un entierro humano y los restos de un árbol sagrado, que fueron recuperados por arqueólogos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), en la Zona Arqueológica del Templo Mayor, en el Centro Histórico de la Ciudad de México.
De acuerdo con los cronistas coloniales, estos recipientes eran usados por los mexicas para consagrar edificaciones, en ellos se depositaba materia orgánica en combustión, sobre la cual generalmente se colocaba copal para producir humo aromático durante los ritos y así agradar a los dioses.
“Los objetos prehispánicos se hallaron en el predio Plaza Manuel Gamio, a poco más de seis metros de profundidad a nivel de calle, en un relleno de tierra localizado debajo de las 23 lápidas de tezontle encontradas en 2011, que pertenecen a la etapa constructiva IV-A de lo que fue el Templo Mayor de Tenochtitlan, edificada de 1440 a 1469”, informó el arqueólogo Raúl Barrera, responsable del Programa de Arqueología Urbana (PAU), del INAH.
Estos recipientes cóncavos (llamados en náhuatl tlemaitl, que significa “mano de fuego”), fueron encontrados en un relleno de tierra arcillosa y bajo éste, los restos de un piso de estuco incompleto, que fue roto intencionalmente durante la época prehispánica para introducir los sahumadores”.
Los investigadores descubrieron dos ofrendas de sahumadores, que en conjunto suman 52 de estos recipientes, la mayoría de ellos (80 por ciento) están semicompletos y tienen remates en forma de cabeza de serpiente con lengua bífida.
Por su parte, la arqueóloga Lorena Vázquez Vallín, responsable de la excavación, comentó que “este tipo de recipientes eran utilizados por toda la sociedad mexica para rendir culto a los dioses y consagrar edificaciones, así como para purificar a través de su humo, en las ceremonias religiosas”.
La especialista refirió que la extracción de las piezas se hizo simultáneamente a la restauración de las mismas, por especialistas de la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía, lo que permitió la identificación y registro de las piezas tal y como se hallaron, la clasificación de cada fragmento.
El arqueólogo Raúl Barrera finalizó que una vez terminadas las obras de infraestructura para el nuevo acceso hacia la Zona Arqueológica y Museo del Templo Mayor, se exhibirá una muestra representativa de los sahumadores restaurados.
Extraído de Milenio