lunes, 1 de octubre de 2012

La evolución del hombre, parto a parto.

Juan Luis Arsuaga, en el Museo de Anatomía de la Universidad Complutense.
'El primer viaje de nuestra vida' tiene formato de libro pero alma de exposición. El paleontólogo Juan Luis Arsuaga (Madrid, 1954) acaba de dar a luz un proyecto que lleva en su cabeza desde hace 30 años, y que define como "largo y complejo": una obra sobre la historia natural del parto y la anatomía humana. El codirector del yacimiento de Atapuerca invita al lector a pasar las páginas como si se tratara de una exposición. La misma muestra que a él le gustaría hacer algún día y que ha diseñado en su cabeza, aunque todavía no ha podido llevar a cabo por falta de financiación.
Para el paleontólogo, pocos temas son tan universales e interesantes como el parto: "Todos hemos nacido y gran parte de la población dará a luz", explicó durante la presentación del libro en el Museo de Anatomía Javier Puerta, en la Facultad de Medicina de la Univesidad Complutense de Madrid (UCM).
Portada del libro. | Temas de hoy
Portada del libro. | Temas de hoy
En 'El primer viaje de nuestra vida', Arsuaga repasa nuestra evolución a través del nacimiento, desde la gestación hasta la menopausia, y compara los alumbramientos humanos con los de otras especies de mamíferos. "La gestación y el parto son dos de los aspectos más asombrosos que hay y que más nos diferencian de otras especies. Nuestro parto es radicalmente distinto y a través de él podemos comprender casi todas las características de los seres humanos", asegura. Para el paleontólogo, "todo tiene que ver con la anatomía". A través de un bebé podemos entender también aspectos como la sexualidad, la paternidad, las relaciones de pareja o el aprendizaje. Las mujeres humanas, por ejemplo, son las únicas hembras mamíferas que lleva a cabo una importante función social cuando deja de ser fértil. Tras la menopausia se sigue ocupando de cuidar y aconsejar a su familia. En su obra trata temas como el infanticidio, que ha sido común en la mayor parte de las culturas y la mortalidad infantil.
¿Por qué los recién nacidos humanos son tan desvalidos? ¿Cómo parían nuestras antepasadas? ¿Por qué es tan doloroso el parto? Arsuaga asegura que "somos un prodigio biomecánico en cuanto a locomoción. Pero en biología todo tiene contrapartidas. Si inviertes en una cosa, ahorras en otra", resume. Según explica en su obra, el parto humano es otra increíble solución de la madre naturaleza a un "conflicto de intereses" entre la encefalización (el crecimiento del cerebro) y la postura bípeda.

Una travesía compleja.

El parto humano es realmente dificultoso y el dolor es real, asegura. De hecho, al inicio de su libro compara el esfuerzo y las posturas que debe adoptar el feto en su camino hacia el exterior con una extenuante y claustrofóbica expedición por el angosto y complicado pasadizo de una estrecha cueva. Una metáfora del parto y sus dificultades que nuestros parientes más cercanos (como chimpancés, gorilas y orangutanes) no comparten. En su caso, el paso del feto es holgado y de trayectoria recta.
Para el científico saber cómo funciona nuestro cuerpo hace que se disipen muchos temores infundados, pues es la ignorancia, y no el conocimiento, el que produce angustia. Sin embargo, considera que hay mucho desconocimiento entre la población: "Mucha gente no sabe dónde tiene sus órganos. Del aparato reproductor se sabe poco y del sistema urinario, casi nada… Hay bastante ignorancia, en general, o desinterés sobre la anatomía, y confusión sobre lo que se sabe".
El paleontólogo considera que todavía quedan muchas incógnitas por resolver sobre el parto. Aún no se ha logrado observar por dentro un embarazo completo y las primeras imágenes de lo que le ocurre al feto más allá de las ecografías se han grabado en 2012. "Tampoco sabemos qué es lo que lo desencadena. ¿Cómo sabe el niño que tiene que nacer o la madre que tiene que expulsarlo? Ya Leonardo da Vinci se hacía estas preguntas", afirma. No hay fósiles para tantas preguntas, aunque Arsuaga asegura que le gustaría encontrar más caderas en sus excavaciones.
Asimismo, en el prólogo subraya que "un libro científico serio es, necesariamente, un libro de dudas, un libro que terminarán, con los años, otros investigadores".
La descripción anatómica del ser humano se alterna en el libro con multitud de curiosidades. ¿Sabía que 'Anatomía de Grey' es, además del título de una serie de televisión, un famoso tratado de medicina de 1858 que aún hoy consultan los estudiantes? ¿O que la placenta, rica en hierro y calorías, es muy apreciada por los simios? Los gorilas se la comen y es posible que nuestros ancestros también lo hicieran, de la misma forma que antiguamente las mujeres la enterraban como algo sagrado.
La placenta es, para Arsuaga, otra de las maravillas de la evolución: "Es una solución increíble para el desarrollo del feto, un sistema de alimentación del embrión en un ambiente protegido", asegura.
También hay sitio para homenajear a figuras como Leonardo Da Vinci, que ya durante el Renacimiento utilizó sus dotes artísticas para dejar un importante legado de anatomía, o a Ignaz Semmelweis. El relato, "bello y terrible", del trabajo que llevó a cabo este médico húngaro constituye la tercera y última parte del libro, titulado 'Las fiebres puerperales y el método científico'.
Semmelweis fue quien en el siglo XIX descubrió la causa de las fiebres posparto, salvando la vida a millones de mujeres y realizando una aportación sobresaliente a la obstetricia moderna. A través de su historia en el Hospital de Viena y como si de un caso policial se tratara, describe cómo funciona el método científico.
Este médico averiguó por qué en una de las unidades de partos de este hospital austriaco morían muchas más mujeres parturientas que en otras salas del centro. Los médicos que ayudaban en el parto eran, de forma involuntaria, los que transmitían la infección a las parturientas debido a que anteriormente habían estado en contacto con cadáveres. Sin embargo, pese a su insistencia, los responsables del hospital no dieron crédito a sus conclusiones y a sus recomendaciones para adoptar medidas de higiene que evitaran el contagio. Tuvieron que pasar algunos años para que se reconociera su gran aportación a la medicina.
El paleontólogo considera que la investigación de este médico "es la mejor de las novelas policíacas" y el caso "merece una película". Para Arsuaga, Semmelweis fue un héroe, que por supuesto, tiene un lugar de honor reservado en su exposición imaginaria.
Extraído de El Mundo