lunes, 22 de octubre de 2012

La Isla Saltés, un tesoro aún por desempolvar.

Un yacimiento arqueológico en medio de las marismas de Huelva.



Todas las alarmas se disparaban hace una semana en Huelva, con la aparición en la zona de Marismas del Odiel de unos restos óseos por identificar. La gente comenzó a hablar, se alertó a la Policía Nacional, se puso en marcha todo el operativo de identificación y… falsa alarma. Los restos hallados eran de carácter arqueológico, probablemente datados en la época romana y pertenecientes al yacimiento que hay identificado en una zona cercana.
En definitiva, y según han confirmado los técnicos del área de arqueología de la Delegación de Educación, Cultura y Deporte, se trata de unos restos que "no hacen sino confirmar lo que ya sabemos". Pero, ¿qué es lo que ya sabemos? Pues que próxima a la zona en la que aparecieron estos vestigios se encuentra la Isla Saltés, un yacimiento de extraordinaria riqueza en el que, tal y como se viene demostrando a lo largo de los últimos años, se asentaron todas las civilizaciones que algún día poblaron lo que hoy es Huelva.
Desde los tartésicos hasta los romanos, convirtiéndose posteriormente en una de las ciudades islámicas más importantes de la zona –con alrededor de 10 hectáreas-, y llegando a ejercer más tarde como leprosería cristiana, el lugar donde los barcos abandonaban a sus enfermos antes de atracar en el puerto onubense.
Así, los arqueólogos que han trabajado en el yacimiento -incluido en la Zona Arqueológica de Huelva inscrita, con carácter específico, en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz-, aseguran que la aparición de restos como los últimos hallazgos es algo "bastante habitual", pues son muchos los tesoros que aún quedan por desempolvar.
Algo que confirma la arqueóloga Juana Bedia, actual directora del Museo Provincial de Huelva –donde permanecen algunos de los objetos más valiosos hallados en Saltés- y una de las investigadoras que, bajo el liderazgo de André Bazzana, participó en las primeras excavaciones que se realizaron en la zona contando con personal andaluz.
Fue en 1988, en unos trabajos que se prolongaron durante cerca de 15 años, arrojando unos resultados que supusieron toda una revelación para la comunidad científica. "Desenterramos Saltish y demostramos que los árabes no construían de manera desordenada, como se pensaba hasta entonces", ha explicado la arqueóloga a ELMUNDO.es. "La ciudad estaba perfectamente estructurada en calles, y las construcciones siguen un orden, levantadas sobre un plano previo. Además, conseguimos analizar en profundidad la tipología de la casa urbana islámica".
"Eso, en los años 80, rompió los patrones de muchísimos investigadores", recuerda. "Nosotros demostramos que en el mundo islámico ya existía una Concejalía de Urbanismo", explica bromeando. El poblamiento islámico en Saltés, según revelaron las prospecciones llevadas a cabo, se extendió entre el siglo IX y el XIII, cuando desapareció tras la conquista cristiana, pero otras investigaciones anteriores ya demostraron que en la zona se habían asentado los tartessos y, posteriormente, los romanos. "Parte del material más importante que ha aparecido hasta ahora pertenece a esta época", ha explicado Bedia. "Así, contamos con una amplia documentación –y gran cantidad de material- sobre la factoría de salazones que existió en el lugar, por no hablar del depósito de armas que se encontró en el fondo de la ría durante los primeros dragados que llevó a cabo el Puerto de Huelva".
Todo apunta a que los últimos restos aparecidos pertenecen también a esta época pues, "con todas las reservas que son necesarias en estos casos, los técnicos del área de arqueología apuestan por una primera vinculación con las factorías de salazón romanas". Aún así, tampoco se descarta que los vestigios provengan de alguna de las ocupaciones posteriores, ya que, según han informado desde la Delegación de Educación, Cultura y Deporte, "al no haber aparecido ajuar o contextualización en la tumba, la correcta adscripción crono-cultural de los restos óseos requerirá de estudios más profundos que, en estos momentos, no se pueden hacer, ya que fueron retirados por el médico forense cuando aún no habían accedido a los mismos los técnicos de cultura", aunque ya se han coordinado actuaciones con el Paraje Natural para la delimitación del yacimiento y su inclusión en el registro administrativo.

La Isla Saltés, aún en manos privadas.

Y es que cualquier actuación que Cultura quiera llevar a cabo en la zona tiene que ser siempre en coordinación con Medio Ambiente, pues no hay que olvidar que, además de su riqueza arqueológica, la Isla Saltés se encuentra asimismo protegida por incluirse dentro del paraje de Marismas del Odiel, catalogado por la Unesco como Reserva de la Biosfera.
Llama por ello la atención que la misma aún se encuentre en manos privadas, no habiendo sido capaz la Junta de Andalucía de hacerse con ella pese a los múltiples intentos. De hecho, Rafael Gómez ‘Sandokán’ la adquirió en 2004 por 3 millones de euros, algo que ya en su momento llamó bastante la atención, puesto que es un terreno extremadamente protegido en el que está prohibido urbanizar; vendiéndola posteriormente –pese a que supuestamente ya había alcanzado un acuerdo con el Ejecutivo andaluz para que el terreno pasara por fin a manos públicas- a la compañía Tremón SA, empresa que después entró en concurso de acreedores.
"Desde luego la situación de esta isla es uno de los pecados mortales de Huelva", ha confesado Juana Bedia. "Todos tendremos que hacer autocrítica, preguntándonos por qué no hemos sido aún capaces de hacernos con ella, cuando en los últimos 30 años se ha descubierto que es un tesoro incomparable". Para la arqueóloga, "el conjunto está ahí, a la espera de una puesta en valor acorde a su importancia, pero nos falta una estructura administrativa que nos permita trabajar día a día en la zona y organizar un programa de difusión que dé a conocer realmente su riqueza".
Extraído de El Mundo