sábado, 20 de octubre de 2012

Los eunucos vivían más tiempo que el resto de los hombres.

En la fotografía, un eunuco de la dinastía Qing.
Un nuevo estudio, liderado por expertos de la Universidad de Inha, en Corea del Sur, asegura que los hombres castrados que existieron hace siglos disfrutaron de una existencia entre 14 y 19 años más prolongada que los varones de su época. El hallazgo podría explicar la influencia de las hormonas sexuales, como la testosterona, en la esperanza de vida. Los eunucos –hombres castrados– que vivían hace siglos en Corea disfrutaban de una supervivencia significativamente mayor que otros hombres de la época.Este hallazgo aparece tras un estudio exhaustivo de los registros genealógicos de los miembros nobles de la corte imperial de la dinastía Chosun que habitaron en el país desde 1392 hasta 1910.Los resultados, publicados en la revista Current Biology, sugieren que las hormonas sexuales masculinas son responsables de acortar la vida de los hombres.“La principal hormona sexual masculina, la testosterona, es conocida por reducir la función inmunitaria y aumentar la incidencia de enfermedades del corazón”, explica a SINC Kyung-Min Jin, investigador de la Universidad de Inha (Corea del Sur) y autor principal del estudio.
“Como la castración ‘apaga’ la producción de testosterona, puede disminuir estos efectos negativos”.
Los autores hallaron que los eunucos vivían entre 14 y 19 años más que el resto de hombres. Entre los 81 eunucos que estudiaron, tres sobrepasaron los 100 años, una proeza que aún hoy sigue siendo relativamente poco frecuente, incluso en los países desarrollados.


“La incidencia de centenarios entre los eunucos coreanos es al menos 130 veces mayor que en los países desarrollados, lo que no puede explicarse simplemente por los beneficios de la vida en el palacio”, afirma Cheol-Koo Lee, de la Universidad de Corea, otro de los autores de la investigación.

La mayoría de los eunucos pasaba tanto tiempo fuera como dentro de palacio. Además, los reyes y los miembros masculinos de la familia real poseían la menor supervivencia de todos, solo hasta los cuarenta y tantos años.
Los hombres castrados del estudio perdieron sus órganos reproductivos de forma accidental –por lo general, debido al mordisco de un perro–, o a propósito, para convertirse en empleados en el Palacio Imperial. A los eunucos se les permitía casarse y tenían familia mediante la adopción de niños castrados o niñas.
Aprender de las mujeres.
Para los expertos, este descubrimiento ayuda a entender por qué existen diferencias en la supervivencia entre hombres y mujeres.
“Las hormonas sexuales masculinas y femeninas actúan de forma diferente durante el envejecimiento. Mientras que las masculinas disminuyen la esperanza de vida, se sabe que las femeninas protegen frente al daño cerebral y la osteoporosis”, añade a SINC Kyung-Min Jin.
“Los hombres deberían estar atentos”, bromean los autores. “Para mejorar la salud y la longevidad, hay que mantenerse alejado del estrés y aprender lo que se pueda de las mujeres”.
Extraído de Ciencia y Locura