sábado, 10 de noviembre de 2012

Laura Rodríguez: «En la arqueología real no hay persecuciones ni tiros como en Indiana Jones».

Una investigadora de Atapuerca asegura en los Dominicos que el «hombre sigue evolucionando» y que «no se extinguirá».
La bióloga Laura Rodríguez, investigadora en Atapuerca, durante la charla
que ofreció en el Colegio de los Dominicos sobre la metodología de una excavación. 
«Una excavación arqueológica tiene como objeto buscar vestigios y pruebas de etapas pasadas y en ella utilizamos objetos tan sencillos como palillos chinos, brocha, destornillador, un cubo pequeño o una botella de agua que, además de para beber, usamos para recoger pequeñas piezas», señalaba ayer la bióloga Laura Rodríguez, miembro del equipo de investigación de Atapuerca, durante la charla que ofreció a los alumnos del Colegio Santo Domingo de Guzmán en las Jornadas de la Ciencia.

Bajo el título «La aventura de la evolución: metodología de la excavación», la especialista en biología animal por la Universidad de Oviedo comenzó explicando qué es la arqueología, una ciencia que consiste en «encontrar restos, reconstruirlos e investigarlos para llegar a conocer la existencia de lugares como el Coliseo o los neardentales», dijo. Y mientras dirigía sus palabras a los estudiantes, mostraba imágenes de la edificación romana y de una niña de la especie previa al Homo sapiens y preguntaba a los jóvenes si reconocían ambas fotografías. Para alcanzar su propósito, la arqueología, dijo, no es una ciencia aislada, se rodea de especialistas de diferentes áreas, como biología, matemáticas, química, ingeniería o historia.

Desde sus primeras palabras y para captar la atención del público, Laura Rodríguez señaló cómo en la arqueología real, la que se practica en lugares como Atapuerca (Burgos), donde ella desarrolla una investigación basada en el estudio de fósiles humanos del Pleistoceno, «no hay persecuciones, ni disparos, ni héroes como en la popular película de Indiana Jones». Por el contrario, sí comparó el trabajo de los arqueólogos con el que se lleva a cabo en series televisivas del estilo de "CSI" o "Bones" y en las que para investigar crímenes también se realizan dos tipos de tareas: de campo -«nosotros tenemos que delimitar la zona a excavar e ir apuntando todo»- y de laboratorio, «consistente en estudiar los datos y objetos recogidos».

Acto seguido, la investigadora desgranó los pasos que sigue el equipo que integra una excavación, desde estudiar el terrenos y marcar los espacios a excavar, hasta organizar el inventario de las piezas halladas para su estudio, pasando por la delicada extracción del material, las fotos y dibujos, el empaquetado, el lavado de la tierra extraída para comprobar si aún existen pequeños restos que han pasado desapercibidos, y el tratamiento de las piezas en el laboratorio. Todo un proceso aparentemente sencillo pero que requiere de una gran meticulosidad para alcanzar la finalidad de la excavación, que no es otra que «hacer una foto de un momento en la vida de la gente de hace millones de años y de su entorno: aspecto, tipo de sociedad, actividad, herramientas utilizadas, clima, vegetación....».

Tras la charla, los jóvenes mostraron su interés en saber cómo eran los neardentales -«mucho más grandes que nosotros; los hombres eran puro músculo y puro hueso, medían 1,65 centímetros, pesaban entre 90 y 100 kilos y comían mamut y bisontes»-, si existe algún neardental congelado -«puede, pero hay que buscarlo»-, si hace millones de años había gente de color -«En Europa, los neardentales eran de tez y ojos claros, incluso pelirrojos, pero los primeros Sapiens procedentes de África eran negros»- o si el Homo sapiens evoluciona -«seguimos evolucionando, nuestra transformación tardará mucho en llegar y no creo que nos vayamos a extinguir».

Vía: Lne