lunes, 12 de noviembre de 2012

Más pruebas de un asentamiento del Antiguo Egipto en el puerto israelí de Jaffa.

Nuevas excavaciones en Jaffa confirman la presencia de un asentamiento egipcio en un sector de esa ciudad antigua.

Un momento de la excavación en el puerto israelí de Jaffa.

Las nuevas excavaciones en la colina de Jaffa, situada junto al mar en una zona que albergó un puerto histórico de la antigüedad, no sólo han brindado nuevos datos sobre la destrucción de elementos de la fortificación vinculada a ese puerto, sino que también han sacado a la luz evidencias que apuntan a la presencia de una población egipcia en ese lugar.

Se considera que Jaffa, ahora parte de la ciudad de Tel Aviv, es el puerto más antiguo del mundo sobre el que se conserva constancia histórica sólida. Desde el segundo milenio a.C., Jaffa ha acogido una actividad comercial intensa. Los restos de una puerta perteneciente a una fortificación egipcia que data de la dinastía de Ramsés II (1279-1213 a.C.) ya habían sido descubiertos durante excavaciones dirigidas por Y. Kaplan, ex arqueólogo municipal, en la década de 1950. Sin embargo, nunca se ha publicado mucho sobre los hallazgos de las excavaciones de Kaplan. El Proyecto de Patrimonio Cultural de Jaffa, entre cuyos socios figuran la Universidad Johannes Gutenberg en Maguncia, Alemania, la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) y la Autoridad Israelí en Antigüedades, no sólo pretende publicar los resultados de esas excavaciones anteriores, sino también realizar nuevas excavaciones en diversos puntos de la ciudad.

El objetivo de las últimas excavaciones ha sido aclarar la historia del asentamiento egipcio durante el segundo milenio a.C., recurriendo para ello a investigar las fases de la destrucción de la fortaleza que allí se erigió y la naturaleza de la presencia egipcia.

Tal como señala Martin Peilstöcker de la Universidad Johannes Gutenberg, ahora ha quedado claro que la puerta fue destruida y reconstruida al menos cuatro veces. Por otra parte, también parece que no sólo la arquitectura y la cerámica doméstica reflejan la tradición egipcia. Por ejemplo, se ha descubierto un raro amuleto en forma de escarabajo y con referencias al faraón egipcio Amenhotep III (1390-1353 a.C.), lo que constituye una prueba más de la presencia de una comunidad del Antiguo Egipto en la ciudad hace más de tres milenios.