sábado, 15 de diciembre de 2012

Cómo entrar en la cabeza de una momia.

Científicos de Croacia extraen de una momia el instrumento con el que un embalsamador le sacó el cerebro a una mujer hace 25 siglos.

La sonda de endoscopia se introdujo por las fosas nasales de la momia para estudiar el interior del cráneo.
A mediados del siglo XIX, Juraj Haulik, arzobispo de Zagreb y voraz coleccionista de antigüedades, le regaló una momia al Museo Arqueológico de la ciudad. Aquellos eran los días de la egiptomanía, una moda que había comenzado a principios de siglo con la campaña egipcia de Napoleón y la traducción de la piedra Rosetta. La fascinación por lo egipcio hizo florecer un negocio de compra y venta de reliquias, esculturas, sarcófagos y momias. Muchas de ellas eran burdas falsificaciones que se vendían como auténticas. Nadie sabía si la momia del arzobispo, envuelta en sucios vendajes ocres, contenía restos humanos. Cuando llegó al Museo, alguien la metió en un sarcófago egipcio falso y la reliquia fue tachada de imitación durante un siglo.
En 2010, el equipo croata analizó por primera vez la momia del arzobispo con rayos X y dató sus huesos. El vendaje resultó contener los restos de una mujer de unos 40 años que tenía problemas de espalda y que, en vida, se rompió el brazo derecho y vivió lo suficiente para que la rotura quedase completamente curada. Fue embalsamada en una fecha incierta entre el 410 y el 370 antes de Cristo. “No sabemos nada de su identidad o siquiera dónde fue comprada la momia originalmente”, comenta Čavka.Hace unos meses, Čavka, médico y especialisata en historia de la medicina, observaba aquel viejo tallo. “Me sentí en ese momento como parte de la Historia”, explica el especialista. “Heródoto, que es nuestra principal fuente de conocimiento sobre las técnicas antiguas de embalsamamiento, sólo habló del uso de anzuelos de hierro para extraer el encéfalo. Él sólo cubrió un pequeño periodo de tiempo así que nosotros podemos decir que hemos actualizado a Heródoto”, añade Čavka.El análisis más detallado de la momia hecho hasta la fecha arroja ahora resultados sorprendentes. Un equipo de investigadores liderado por el radiólogo Mislav Čavka, del Hospital Universitario Dubrava (Croacia), ha encontrado la prueba concluyente de que la momia del arzobispo es auténtica. Su equipo ha sido el primero del mundo en combinar la tomografía computerizada y la endoscopia para explorar las entrañas de la momia. La técnica, muy cara y demasiado nociva para ser aplicada con regularidad en los vivos, permite ver el esqueleto con rayos X y observar su interior gracias a un tubo con una pequeña cámara de vídeo como el que se usa para hacer colonoscopias. El experimento demostró que dentro de los vendajes había un cráneo real y, dentro de este, un extraño tubo de unos 10 centímetros. Una vez extraído, el objeto ha resultado ser un tallo de bambú o palma con el que, hace más de 25 siglos, un embalsamador le sacó el cerebro a esta momia.

Cerebro disuelto.

El nuevo hallazgo en el interior del cráneo aporta un excepcional testimonio sobre cómo preparaban los egipcios a sus muertos para la eternidad. Primero se rompía a través de la nariz la fina lámina de hueso que separa el cerebro del muerto del resto de la calavera. “Luego se removía desde fuera hasta que el encéfalo se convertía en líquido y podía ser extraído”, relata Čavka. Una vez vaciado el cráneo, este se llenaba de resina, un material del que el equipo de Čavka ha tenido que separar el tallo para poder extraerlo del cráneo. “Esta es la prueba definitiva de que se usaban tallos de bambú o de palma en la excerebración”, señala Čavka. Hasta la fecha, sólo otro equipo en Suiza había hecho un descubrimiento similar (ver fotogalería).
La momia del Arzobispo ha pasado a llamarse “la quinta momia de Zagreb”. A partir del martes 18 de diciembre, el Museo Arqueológico de Zagreb abrirá una exposición en la que se mostrarán las cinco momias así como los detalles de su interior gracias a los análisis con rayos X que ha realizado el equipo de Čavka (ver fotogalería).
Vía: Es Materia