domingo, 27 de enero de 2013

Americanos y asiáticos, parientes cercanos.

Hallan los restos fósiles de un antepasado de los americanos nativos, de 40.000 años de antigüedad, en una cueva de China.



El análisis de ADN de unos restos fósiles de la pierna de un humano moderno temprano, de 40.000 años de antigüedad, hallados en China, ha revelado el parentesco entre asiáticos y americanos. Los expertos, que han precisado que no existe compatibilidad genética con los actuales europeos, han señalado que este hallazgo ayudará a comprender la expansión de los humanos modernos por Eurasia.

Los restos analizados fueron encontrados en 2003 en la cueva Tianyuan, cercana a Pekín. Tras llevarlos al laboratorio, los investigadores un equipo internacional de investigadores, entre los que se encuentran Svante Pääbo y Qiaomei Fu, del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva de Leipzig (Alemania), secuenciaron el ADN nuclear y mitocondrial extraído de la pierna y realizaron la datación por carbono.
Con estos datos, se ha demostrado que este ser humano de Tianyuan compartió un origen común con los antepasados de muchos de los asiáticos y nativos americanos actuales. Además, los investigadores han descubierto que la proporción de ADN de neandertal y denisovano presentes en estos restos no es mayor que la de personas que viven en esta misma región actualmente.
Según se explica en el trabajo, publicado en PNAS, humanos con una morfología similar a la de los hombres y mujeres del presente han aparecido en registros fósiles encontrados en Eurasia, datados entre hace 40.000 y 50.000 años. Las relaciones genéticas entre estos primeros humanos modernos y las poblaciones humanas actuales, sin embargo, aún no se han establecido.
Fu y Pääbo utilizaron nuevas técnicas que permiten identificar material genético antiguo procedente de hallazgos arqueológicos, aunque este esté contaminado por grandes cantidades de ADN de las bacterias del suelo. Gracias a estas tecnologías, los investigadores lograron reconstruir el perfil genético del dueño de la pierna.
"Este individuo vivió durante una transición evolutiva importante, en el momento en que los primeros humanos modernos estaban sustituyendo a los neandertales y a los denisovanos, que más tarde se extinguieron", ha explicado Pääbo.
Del mismo modo, el perfil genético del humano moderno temprano ha revelado que este individuo se relacionó con los antepasados de muchos de los asiáticos y de los nativos americanos del presente, aunque ya se había separado genéticamente de los antepasados de los actuales europeos.
"Futuros análisis de los primeros humanos modernos en Eurasia tratarán de mejorar nuestra comprensión sobre cuándo y cómo los humanos modernos se expandieron por Europa y Asia", ha concluido el investigador.
Vía: Público