lunes, 14 de enero de 2013

El catalán más viejo es un niño.

Los análisis fijan en 215.000 años la edad de un diente hallado en Serinyà. La cueva estaba junto a un bosque húmedo, adecuado para hienas y grupos humanos. La pieza dental, que pertenecía a un niño, se encuentra en el Museu de Banyoles.

Excavaciones en la cueva de Mollet, donde se descubrió el diente hace 40 años.
Las últimas excavaciones realizadas en la cueva de Mollet, la más antigua del Parc de les Coves Preshistóriques de Serinyà, han corroborado que el diente molar perteneciente a un individuo infantil encontrado en 1972 por el arqueólogo, prehistoriador y descubridor de las cuevas Maria Corominas es el resto humano más antiguo de Catalunya. El diente fue localizado a un metro de profundidad bajo tierra, en el denominado estrato 5, según los investigadores. Una zona que hasta ahora solamente se había podido datar en base a una cronología imprecisa de los restos de los grandes mamíferos encontrados en la cueva, así como del contexto arqueológico de las excavaciones iniciales. Ahora, gracias a la labor de un grupo de investigadores se ha dado un paso más y cuarenta años después del hallazgo de ese diente -un primer molar superior derecha- se ha conseguido acotar y datar la pieza dentaria con total exactitud.

Eso ha sido posible después de últimas excavaciones realizadas en dos fases, entre los años 2001 y 2011 en la cueva de Mollet, que ha permitido recuperar restos de microinvertebrados y otras muestras, que una vez analizadas según el método de datación Uranio-torio, atribuyen al estrato en el que fue localizado el diente molar una edad aproximada de 215.000 años. La investigación certifica así que la pieza dentaria molar encontrada en la cueva, durante el pleistoceno medio, es el resto humano más antiguo de Catalunya y que corresponde a un neandertal arcaico. "La datación, hasta ahora, estaba basada en métodos indirectos. Pero ahora hemos podido cuantificar y asegurar con dataciones numéricas, radiométricas y análisis de micromamíferos como pequeños roedores que estaba bien acotado", explicó ayer el prehistoriador de la Uiversitat de Girona (UdG) y codirector del yacimiento, Julià Maroto. Los científicos, a partir de la fauna encontrada, también han podido reconstruir el paisaje y el clima que había en este punto y creen que podría tratarse de un bosque abierto y húmedo, adecuado para hienas y grupos humanos.

De hecho, hace 215.000 años esta cueva era habitada mayormente por hienas, a tenor de la gran cantidad de restos de esta especie que han sido encontrados en su interior. "Era el hábitat que usaban las hienas para esconder y consumir a sus presas", explicó Maroto. Así, en este escondrijo de unos 14 metros cuadrados, básicamente lo que se ha encontrado a lo largo de las numerosas excavaciones que se han hecho han sido restos esqueléticos pertenecientes a grandes mamíferos como rinocerontes, corzos, gamos, ciervos, caballos, uros y hemiones que podían haber sido acumuladas por la hiena. Los investigadores no han encontrado indicios humanos en este estrato de la cueva, de modo que el diente podría pertenecer a un niño que también fue devorado por las hienas. Actualmente, la pieza dental se encuentra en el Museu Arqueològic Comarcal de Banyoles que es el destino final de todos los restos encontrados en las excavaciones de las cuevas una vez analizados y estudiados.

Los resultados de esta investigación, en la que, aparte de Julià Maroto, han participado Ramon Julià del Institut de Ciències de la Terra Jaume Almera (CSIC) de Barcelona; Juan Manuel López-García y Hugues-Alexandre Blain, del Institut Català de Paleontologia Humana i Evolució Social de la Universitat Rovira y Virgili, se ha publicado recientemente en la revista especializada más prestigiosa de la evolución humana Journal of human evolution.

Por otra parte, las excavaciones que anualmente se realizan en la cueva de l'Arbreda -que fue habitada por neandertales y el hombre de Cromañón- han permitido localizar cuatro dientes humanos -niños y adultos- pertenecientes a hombre de Neandertal. Las piezas dentarias se han localizado en los niveles más profundos junto con herramientas de piedra y de fauna cazada y consumida en la cueva. En los primeros niveles se han hallado gran cantidad de dientes de leche de las crías de osos que habitaban las cavernas, ya que en esta cueva las ocupaciones humanas se alternaban con la de los osos.