miércoles, 9 de enero de 2013

La necrópolis de Argiñeta podría ser del siglo VI.

Los análisis preliminares de los fragmentos de cerámica hallados en este yacimiento de Elorrio estiman que son de un siglo antes que los restos más antiguos hallados hasta ahora.


Visita a la excavación de Argiñeta.
Los análisis preliminares de los fragmentos de cerámica hallados en la necrópolis de Argiñeta, en Elorrio, declarado bien de interés Cultural por el Gobierno vasco, podrían datar del siglo VI. Actualmente, el conjunto arqueológico está fechado entre los siglos VII y XI. La necrópolis de Argiñeta presenta la mayor concentración de sepulcros y estelas altomedievales del País Vasco, así como las inscripciones cristianas más antiguas del territorio. Desde este año, el Ayuntamiento de Elorrio y la Diputación Foral de Bizkaia cuentan con un convenio de colaboración para poner en marcha el proyecto de investigación arqueológica que se extenderá durante cuatro años, con un presupuesto de casi 200.000 euros.
Las excavaciones arqueológicas se iniciaron el pasado 17 de septiembre en dos áreas, una de 300 metros cuadrados al norte de la ermita de San Adrián, donde según los sondeos realizados años anteriores por la Unversidad del País Vasco, debería encontrarse el poblado que habitó en el lugar, es decir, las viviendas e instalaciones de los primeros habitantes de Argiñeta. Y una segunda área de 100 metro cuadrados, al sur del templo, donde se localizaría el cementerio de la comunidad. Hasta ahora los arqueólogos han excavado niveles de hace más de mil años. Han retirado capas de tierra que alcanzan espesores de más de un metro de profundidad, realizadas en distintos momentos para aterrazar el promontorio donde se encuentra la ermita así como para construir terrazas de cultivo.
En el lugar se han recuperado carbones, fragmentos de cerámica y desechos de comida que rellenan cubetas excavadas en la roca, y agujeros que sustentaban los postes con los que construían sus viviendas los habitantes del lugar. Los arqueólogos han destacado el hallazgo de un recipiente de vidrio que en la actualidad se encuentra en fase de restauración en el Museo de Arqueología de Bilbao. Los primeros análisis preliminares recogen que la pieza podría ser del siglo VI.
Reconstrucción del pasado.
Los datos recopilados por los arqueólogos en la necrópolis de Argiñeta ban a permitir conocer la forma de vida de los antepasados medievales; cómo vivían, la forma en la que trabajaban la tierra, la organización social de la comunidad, cómo se relacionaban con sus vecinos y con los poderes políticos del entorno, las actitudes y costumbres que adoptaron ante la muerte.
A través del análisis de la forma de las viviendas, de su distribución o de las maneras de construir, se puede extraer información sobre la organización social de una población. A través de los restos de pólenes, madera, carbones, semillas o frutos que recuperan los arqueólogos entre la tierra, se puede precisar el medio vegetal de los habitantes de Argiñeta, los sistemas de cultivo y las especies vegetales que cultivaron.
Además, mediante los análisis de los restos humanos hallados en las sepulturas, se puede conocer la esperanza de vida de la población, las bases de su alimentación o las enfermedades que sufrieron los habitantes de la zona.
Vía: El Correo