jueves, 17 de enero de 2013

“Redes sociales” en los muros de Pompeya.


Se puede pensar en ello como la versión más antigua del “muro” de publicaciones de Facebook: Los  antiguos residentes de Pompeya revelaban sus redes sociales a través de grafitis en paredes reales.


Ahora, un nuevo análisis de algunos de estos mensajes garabateados revelan que las paredes de los ricos estaban muy socilitadas, sobre todo por parte de candidatos políticos, con la esperanza de reunir votos. Estos hallazgos sugieren que los dueños de casas en Pompeya pudieron haber tenido algún tipo de control sobre quien dibujaba en sus paredes, declara la investigadora Eeva-Maria Viitanen, arqueóloga de la Universidad de Helsinki.

“La visión era que cualquier candidato podía elegir cualquier muro para hacer su pintada. Pero después de mirar los contextos, esto no parece muy probable”, señaló Viitanen. “Las fachadas de las casas privadas e incluso los muros de enfrente de estos estaban controlados y mantenidos por el propietario de la casa, y en este sentido, la idea de que un espacio de la pared se lo apropiara cualquiera que quisiera pintarrajearla, parece poco probable.”

Pompeya, la ciudad destruida que quedó congelada en el tiempo por la erupción del Vesubio en el año 79, era una ciudad de “ávidos escritorzuelos”, dice Viitanen. La gente rayaba los mensajes de las paredes de estuco de la ciudad o los escribían con carbón. Copiaban citas literarias, escribían saludos a sus amigos y tomaban notas de cuentas.

En medio de todos estos aficionados a “publicar en los muros”, había anuncios de campañas políticas, la mayoría de ellas eran realizadas por pintores profesionales, afirma Viitanen. Ella y sus colegas se centraron en estos mensajes, mapearon cada mensaje tomando nota de su contexto. Los investigadores querían saber dónde ponían los candidatos sus mensajes, ¿cerca de los bares u otras áreas de gran tráfico, o en los muros de las casas privadas? ¿Y dónde concentraban ciertos candidatos sus campañas?

Para constreñir la enorme cantidad de grafitis, los investigadores se centraron en tres regiones de la ciudad: dos áreas residenciales en lados opuestos de la ciudad y un distrito de negocios. Había más de 1000 mensajes electorales garabateados en las paredes de estas regiones, la mayoría datan de las tres últimas centurias de existencia de Pompeya.

“La mayoría de los mensajes eran simples, tenían sólo un nombre y el cargo al cual era candidato”, explicaba Viitanen. “A veces había algunos atributos simples como ‘buen hombre’, ‘digno de un cargo público’. Uno de los candidatos, incluso, se jactaba de sus habilidades para hornear pan en su campaña de publicaciones murales.”

Otros anuncios eran patrocinados por grupos que apoyaban a un candidato en particular, incluyendo fraternidades tan desagradables como carteristas,  bebedores nocturnos y  ladrones de poca monta.

“¡Hacen que te preguntes si con semejante apoyo valía la pena votar a tan esperpénticos candidatos!” exclama Viitanen.

El primer hallazgo fue que los políticos querían una audiencia. Los anuncios de la campaña se producían casi invariablemente en las calles de poca circulación, según informaba Viitanen el 4 de enero en la reunión anual del Instituto Arqueológico de América, en Seattle.

El segundo y más sorprendente descubrimiento fue que, los lugares más populares para los anuncios eran los muros de las casas privadas, en vez de bares o tiendas con gran cantidad de visitantes.

“Los bares estaban probablemente más poblados, pero ¿podían leer y votar sus clientes?” se pregunta Viitanen.

Un 40 por ciento de los anuncios estaban en casas de prestigio, dijo, lo cual es notable, ya que las casas lujosas sólo suponían un tercio de los bares, tiendas y residencias más modestas. Claramente, los candidatos se disputaban el espacio en los muros de las casas de los ricos.

Este descubrimiento ha hecho que Viitanen y sus colegas piensen que los anuncios revelan tempranas redes sociales. Parece probable que los candidatos necesitaran el permiso de los dueños de casa para pintar sus anuncios, sugiriendo que el grafiti suponía una adhesión o apoyo.

Aunque la investigación es preliminar y no ha sido publicada aún en una revista revisada por pares. Viitanen señaló que hay mucho trabajo por hacer tratando de mapear las redes sociales reveladas en las antiguas murallas.

“Hasta ahora, apenas hemos arañado la superficie en todo esto”, apuntó.“Hay cientos de textos y ubicaciones, y eso requiere mucho tiempo de estudio”.

Crédito imagen: Perspectivestock/Shutterstock.com

Autor: Stephanie Pappas