domingo, 13 de enero de 2013

Turquía desata la polémica al reclamar piezas de museos de todo el mundo.

El futuro de obras como el Altar de Pérgamo o el Ágora de Miletos, que salieron la actual Turquía, divide a los especialistas.

Altar de Pérgamo, una de las joyas que salieron de Asia Menor y Turquía podría reclamar.
«Las piezas de arte, como las personas, animales o plantas, tienenalmas y memoria histórica. Cuando son repatriadas a sus países, se restablece el balance de la naturaleza». Con estas palabras justifica el ministro de cultura de Turquía, Ertugrul Günay, la campaña que su gobierno está realizando para que numerosas obras de arte y piezas arqueológicas de origen turco sean devueltas al país. Una iniciativa que ha sido calificada de «agresiva» por los críticos, entre los que abunda el personal de museos europeos y estadounidenses, por lo que consideran un «chantaje cultural» del gobierno turco.
La estrategia turca, hasta ahora, ha consistido en abortar toda colaboración con aquellos museos que se nieguen a devolver las piezas reclamadas por Turquía. El British Museum, el Victoria y Albert de Londres y el Metropolitan de Nueva York son algunas de las instituciones que han visto sus exposiciones boicoteadas por el Ministerio de Cultura turco en los últimos meses.

Expolios otomanos.


«Los turcos se están metiendo en polémicas y políticas sucias.Deberían tener mucho cuidado al hacer reclamaciones morales, cuandosus museos están llenos de tesoros saqueados por el Imperio Otomano», declaró recientemente Hemann Parzinger, presidente de la Fundación del Patrimonio Cultural Prusiano, al diario «New York Times». «Si todos los occidentales son solamente ladrones y saqueadores, ¿quién ha estado entonces restaurando su patrimonio cultural», afirmó Parzinger, cuya institución mantiene el Museo de Pérgamo en Berlín, muchas de cuyas piezas reclama Turquía.
La campaña, no obstante, es vista como legítima por muchos especialistas turcos. «El Código Ético del Consejo Internacional para Museos sugiere que si hay motivo para creer que un objeto cultural ha sido exportado ilegalmente de su país de origen, debe impedirse que sea comprado o mantenido en el museo. Tanto este código como la Convención de la UNESCO de 1970 y otros tratados requieren que los estados devuelvan las piezas culturales a sus países de origen si fueron robados, o excavados y exportados ilegalmente», explica a ABC Asli Zeren, experta turca en Patrimonio Cultural. «Turquía, como estado parte, tiene el derecho de pedir la devolución de estos objetos», asegura Zeren, a quien molestaron enormemente las palabras de Parzinger.
Sin embargo, otros especialistas tienen opiniones algo diferentes. «El gobierno tiene razón en reclamar la devolución de nuestro patrimonio, pero primero necesitas establecer unas condiciones adecuadas, para mantener y proteger las piezas. Y creo que para la mayoría de las piezas reclamadas, como el Altar de Pérgamo, o el Ágora de Miletos, que están en Berlín, no existen aún esas condiciones», dice Çisem Çaglayan, arqueóloga y antigua trabajadora del MuseoArqueológico Nacional de Estambul. En otros casos, no obstante, la preparación ha sido correcta, y pone como ejemplo el recientemente inaugurado Museo de Troya.
«Hay algunos casos, como la estatua de Heracles, una de cuyas mitades estaba en Perge [en la costa turca de Antalya] y la otra en el Museo de Bellas Artes de Boston, en la que la devolución es lógica, la pieza tiene su lugar aquí. Pero en otros casos, como grandes estatuas u obras arquitectónicas, no creo que tenga sentido», dice Çaglayan.
Zeren, por su parte, opina que el debate ha sido viciado por condicionantes políticos y mediáticos. «El patrimonio cultural no es ni una herramienta para el nacionalismo y el poder, ni un capital y una reputación para coleccionistas de arte. Pertenece a toda la humanidad», concluye.
Vía: ABC