jueves, 14 de febrero de 2013

Buscando la ciudad perdida de Nubia al norte de Sudán.

Restos de la antigua Pirámide de Piye, en Nubia.
Geoff Emberling, investigador científico del Museo Kelsey de Arqueología de la Universidad de Michigan, está llevando a cabo una tarea que pocos arqueólogos han conseguido: buscar una ciudad perdida. Nubia, también conocida como Kush, fue uno de los primeros centros de autoridad política, económica y militar de África. Sin embargo, debido a la falta de información acerca de Nubia, no se ha llegado a una conclusión sobre el ascenso y la caída de esta civilización.
La antigua ciudad fue gobernada por los reyes de Nubia, que ahora se encuentra al norte de Sudán (Egipto). Poco se conoce acerca de los reyes: sólo se sabe que aparecieron de repente en el escenario histórico alrededor del año 800 a.C. y conquistaron todo Egipto antes de desaparecer de nuevo en el desierto.
Gran parte de la investigación arqueológica se ha centrado en las tumbas y los templos de Nubia, en la capital de El Kurru”, dijo Emberling. “Ha habido una falta importante de excavaciones en los asentamientos, donde podríamos encontrar mucha información de la vida diaria que llevaban los habitantes del lugar. Estoy muy emocionado por poder encontrar alguna pista”.
Emberling partió hacia El Kurru en la última semana de diciembre y tiene previsto permanecer allí durante seis semanas trabajando cerca del Nilo. “Espero terminar con alguna idea de dónde se encuentran los restos de la ciudad y ser capaz de abarcar toda el área que pueda”, explicó Emberling.
Basándose en los cuadernos de George Reisner, un arqueólogo norteamericano que excavó en las pirámides nubias entre los años 1918 y 1919, Emberling pretende encontrar una puerta de las murallas de la ciudad que dé al Nilo, como explican las notas de Reisner. Parece también que en la zona había un pozo lo suficientemente grande como para formar parte de un palacio, pero ese lugar no fue excavado y desapareció bajo la arena.
Emberling está trabajando con arqueólogos de Dinamarca y Sudán utilizando una amplia variedad de técnicas para hallar el rastro de la ciudad oculta: imágenes de satélites, levantamientos topográficos, magnetometría y extracción de muestras geológicas de conducción.
En los últimos años, Sudán ha sido más conocido por las guerras civiles, el genocidio y la base de Al Qaeda. Pero Emberling afirma que más allá de la agitación y violencia del país, los arqueólogos han trabajado sin interrupción en la parte norte del país.
Podéis acceder aquí al informe sobre esta investigación.