miércoles, 27 de marzo de 2013

Expolio al gigante de la Gran Armada: los arqueólogos confirman que el navío La Ragazzona ha sido totalmente expoliado.

Un grupo de arqueólogos descubre en la ría de Ferrol el mayor de los navíos de la escuadra de Felipe II y constata su saqueo por la ausencia de madera y cerámica.


Recreación de una de las naves de la Armada Invencible.
La Coruña, Miguel Rodríguez No se podrá confirmar si los restos de la «La Ragazzona», el navío de la Armada Invencible, hundido en Ferrol, cuyos restos fueron explorados la semana pasada, se construyó con madera asturiana. El presumible expolio del que dan cuenta los arqueólogos lo ha dejado pelado, sin restos cerámicos, ni madera que desvelen detalles de la vida del galeón. Del hayedo de Hermo, en el corazón del parque de Fuentes del Narcea, salió parte de la materia prima de los barcos de la Gran Armada que participaron en la guerra anglo-española del siglo XVI.
Los fondos marinos del Atlántico son una especie de museo sin catalogar. Y en sus costas españolas, con especial foco en las rías gallegas, descansan cientos de navíos que a lo largo de los siglos fueron quedando varados, escribiendo su relato alternativo de la Historia. En la costa de Ferrol, en concreto, uno de ellos ha llamado la atención de un grupo de arqueólogos: «La Ragazzona». De propiedad veneciana, esta nave del siglo XVI fue una de las muchas que alquiló el rey español Felipe II para engrosar las filas de la que se dio en llamar Armada Invencible. El pasado viernes, los arqueólogos submarinos concluyeron sus trabajos para localizar y documentar los restos del galeón de la Gran Armada, hundido en la ría ferrolana en 1588. 
El equipo de investigadores, arqueólogos de la Universidad de Santiago, concluyó sus «satisfactorios» trabajos y constató con extrañeza la ausencia de elementos cerámicos. «Creemos que ha podido ser expoliado. Otro de los puntos que apoyan esta hipótesis es que las fundas que rodean a los materiales férreos cuando se sumergen estaban rotas de forma intencionada para saber qué había dentro», explica David Fernández, responsable del grupo. 
«La Ragazzona» fue el navío de mayor envergadura de la expedición y la nave que capitaneó la Escuadra de Levante, a las órdenes de don Martín de Bertendona. 
Los últimos meses en activo de «La Ragazzona» fueron un cúmulo de despropósitos. Tras la sonrojante derrota en los mares de Inglaterra de la expedición española, el navío regresó de vuelta a la península Ibérica refugiándose de los temporales en la ría de Muros. Ante los requerimientos de su dueño, la República de Venecia, la tripulación recibió órdenes de llevar a repararlo a La Coruña para ser devuelto en condiciones. La noche antes de entrar en el puerto, el buque fue sorprendido nuevamente por la tormenta, perdió el ancla y sufrió grandes daños en las velas. A partir de ahí, la tripulación perdió el control de su destino y acabó encallando en la costa ferrolana. 
Ahora, 425 años después de aquel episodio, este grupo de arqueólogos ha decidido rescatar de las profundidades el recuerdo de aquel naufragio. El objeto de las inmersiones era encontrar algún resto de «La Ragazzona» en forma de munición, pieza de artillería, cerámica o, incluso, concentraciones de maderas procedentes del casco. 
Pero el presumible expolio ha dejado a los investigadores sin grandes hallazgos que analizar. Tampoco han encontrado restos de madera que ayuden a una datación exacta y que incluso podrían confirmar si fue una de las naves construidas con madera asturiana. 
Los investigadores acotaron un perímetro a partir de las referencias de crónicas y documentos históricos en los que se narra cómo el barco, sin ancla y con las velas destartaladas, acabó varando en la costa y partiéndose en dos. 
En los trabajos subacuáticos participaron siete arqueólogos y colaboraron buzos de la Armada. Los especialistas examinaron los restos para determinar una datación más exacta y su identificación como pertenecientes a la capitana de la Escuadra Levantisca. La expedición, autofinanciada, no ha extraído restos, aunque no se cierra a un trabajo más intenso en el futuro. «Si después de esta primera búsqueda hay alguna Administración interesada en apoyar el proyecto, sería perfecto», comenta el director del equipo que ha explorado el pecio. 
La costa atlántica alberga cientos de tesoros arqueológicos resultado de siglos de naufragios. Un equipo de arqueólogos de la Universidad de Santiago de Compostela protagonizó la semana pasada una expedición subacuática para rescatar del olvido uno de estos navíos: «La Ragazzona», el buque más grande de la Armada Invencible. Los estudios ubican el pecio en la costa de Ferrol. La nave varó allí como consecuencia de una tormenta que le hizo perder el ancla y las velas cuando pretendía llegar a La Coruña para ser reparada.
Vía: lne