lunes, 4 de marzo de 2013

Las Drassanes abren sus puertas tras 25 años de restauraciones.

Roger Marcet, director del Museu Marítim, compara el edificio gótico con la mezquita de Córdoba por el carismático bosque de columnas y arcos.

La galera real instalada en las Drassanes de Barcelona.
Durante el prolongado proceso de restauración de las Drassanes Reials de Barcelona las piedras han hablado, han abierto la caja de secretos escondidos por las capas del tiempo de este colosal e impresionante edifico gótico que el próximo fin de semana abre sus puertas al público después de tres años precintado. La visita es de carácter excepcional, ya que se podrá contemplar el sobrecogedor espacio diáfano, ahora casi vacío ya que solo cobija una galera real, pudiendo atravesar el Portal de Santa Madrona, que ha permanecido cerrado más de 20 años.
Roger Marcet, director del Museu Marítim, compara las renovadas Drassanes con la mezquita de Córdoba por el carismático bosque de columnas y arcos. "El sistema constructivo es similar", apunta el historiador, que confiesa haber afrontado muchas situaciones conflictivas. "Pero conmigo mismo al tener que compaginar los hallazgos arqueológicos, que personalmente valoro muchísimo, con mi trabajo de gestor del museo", asegura.