domingo, 28 de abril de 2013

El Louvre organiza la primera muestra mundial sobre el dibujo en el Antiguo Egipto.

Fragmento de muro pintado con motivos de pájaro de la XVIII dinastía perteneciente al Louvre.

Desde el pasado viernes y hasta el 22 de julio, los visitantes del Louvre pueden disfrutar de una exposición pionera dedicada al dibujo en el Antiguo Egipto. El arte el contorno: el dibujo en el Egipto Antiguo, organizada por el Louvre -con piezas propias y ajenas- viajará hasta el Museo de Arte e Historia de Bruselas, dónde podrá verse desde septiembre hasta en enero de 2014.
El tema del dibujo, tal y como puede observarse egipcio en tiempos de los faraones, no ha sido hasta ahora objeto de una exposición. Ante la dificultad para los egiptólogos e historiadores del arte occidentales para atribuir la obra a una mano conocida, los creadores de esta producción milenaria no han adquirido el rango de artistas.
Gracias a unos préstamos excepcionales (unas 80 obras) la definición del dibujo que proporcionó Giorgio Vasari según la cual era “el padre de nuestros tres artes, la arquitectura, la escultura y la pintura” se ilustra perfectamente en estos testimonios arqueológicos.
El dibujo es de hecho un componente esencial en el arte del Egipto Antiguo. Punto de partida en la elaboración de otras técnicas artísticas como la pintura, el relieve, las artes decorativas o la arquitectura, el dibujo es considerado como el arte del contorno:dibujantes y pintores eran habitualmente designados como “escribas de los contornos, (las siluetas)” o “aquellos que trazan las formas”.

Un sólo verbo para 'escribir' y pintar.

Esta exposición formada por 200 obras busca explorar toda la complejidad del arte egipcio bidimensional, con sus convenciones, sus técnicas y sus prácticas, funciones y usos. Explora las relaciones estrechas que mantuvieron la escritura y el dibujo en el Egipto antiguo, y permite analizar la “naturaleza compleja de la creación egipcia y las especificidades de la civilización que engendró estas obras. También de darles un lugar destacado en la Historia del arte universal.
Los egipcios siempre dieron importancia a las formas y las figuras, coloreadas o no. El acercamiento en la exposición de este arte formal y la escritura jeroglífica, compuesta de figuras yuxtapuestas e interconectadas, permite subrayar los lazos y diferencias entre la escritura y el dibujo egipcio, entre los hombres de letras y los artistas. Prueba de “la interpenetración de escritura y dibujo es que los egipcios no poseían más que término, el verbo “sesh” (es decir “trazar/dibujar”) para designar “escribir”, “dibujar” y “pintar”.
El arte del contorno se detiene en los lazos entre el dibujo,la escritura y la magia y es para sus organizadores “la ocasión de llevar a cabo una reflexión sobre el concepto mismo de arte egipcio”. No existe en el vocabulario egipcio un término preciso para designar lo que nosotros conocemos como “arte”, algo que se confundía más bien con el trabajo del artesano.  Frente a la perspectiva de búsqueda de la bellaza occidental, el arte egipcio se basaba en un aspecto más funcional.

Recorrido de la exposición.

La muestra se abre con un homenaje a los “escribas de contornos”. Las obras nos ilustran sobre su trabajo, su vida en familia (estela de Dedia) e incluso los soportes que utilizaban los dibujantes, como la ‘Copa de mosaico azul decorada con peces y nenúfares.
A continuación, se nos propone un muestrario de las prácticas y características del dibujo egipcio, como la multiplicación de puntos de vista o la ausencia de perspectiva.
La importancia del dibujo como como modelo para ayudar al trabajo del escultor queda patente en ‘Fragmento de pápiro con esbozos preparatorios para una esfinge’
En tercer lugar, una serie de pinturas murales originarias de tumbas nos muestra la variedad de la paleta de estos pintores-dibujantes.
La exposición se cierra con una sección muy rica dedicada precisamente al universo de los dibujantes.
Una selección de piedras o piezas de barro que servían de de soporte a los dibujantes dan testimonio de una producción íntima y personal.
El imaginario de los egipcios nos es revelado comenzando por los dioses; criaturas híbridas que protegían la vida terrenal y la del más allá por la magia de los dibujos trazados sobre los sarcófagos.
También los humanos eran representados “con voluntad de realismo” , capitaneados por el faraón. Podemos ver la cabeza de Ramses VI. Sus trazos imponentes fueron dibujados primero con tinta roja y acabados con negra. Sus mejillas fueron realzadas con ocre rojizo y sus labios pintados de rojo.
Un lugar particular ha sido destinado a los dibujos satíricos y eróticos. El ejemplo más sorprendente sería el de los papiros fotográficos de Turín que mezcla parodias de animales con audaces escenas eróticas.
Vía: RTVE