domingo, 2 de junio de 2013

En busca del trono real de Uxul.

Tras cinco temporadas de campo en esa zona de Campeche, arqueólogos preparan la sexta para marzo de 2014. Aquí, publicamos la segunda parte del reportaje de “El Expreso”.
EXPLORACIÓN. En las investigaciones se han encontrado una gran pintura mural, una cámara de al menos mil 700 años de antigüedad y un pozo de sacrificios humanos.(Foto: ROBIN CANUL “EL EXPRESO”)
Luego de cinco exitosas temporadas de campo, el arqueólogo alemán de la Universidad de Bonn responsable del Proyecto Arqueológico de Uxul, Nikolai Grube, prepara la sexta que se realizará entre marzo y mayo del 2014.
Los avances no han sido pocos, se han consolidado estructuras a punto de desplomarse, se han excavado algunos de los edificios que escaparon al frenético saqueo de los años 80 y se comprende mejor la historia de la enigmática ciudad maya.
Pero los retos no son menos grandes. En Uxul existen decenas de grupos arquitectónicos y cientos de edificios por explorar que pueden contener los secretos mejor guardados de los mayas del Petén campechano, como las tumbas reales, textos jeroglíficos, pinturas murales, ricas ofrendas o ajuares funerarios.
“Nuestro interés es entender lo que llamamos la secuencia de la arquitectura, queremos entender mejor cómo creció esta ciudad… encontrar la raíces de Uxul”, precisó Grube, dejando entrever la prioridad científica por encima de la espectacularidad de los hallazgos. Para Grube, aventurarse acerca de importantes descubrimientos en los próximos años es “pura fantasía”.
Afirmó que el objetivo del Proyecto Arqueológico de Uxul, financiado por la Sociedad Alemana de Investigación Científica y dirigido por la Universidad de Bonn con autorización del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), es encontrar las raíces de Uxul y comprender su evolución histórica y arquitectónica.
Aunque reconoció que “uno no puede decir qué hallazgos (va a encontrar) porque esas son sorpresas”, el catálogo de opciones puede ir desde tumbas, ofrendas, jade, ajuares, jeroglíficos, pinturas… hasta el trono real.
Aún no están completamente definidos los trabajos para 2014, pero adelantó que se continuará con el Grupo K, se excavará en el D y se explorará la estructura L, que sería como una contraparte o una copia de la estructura II de Calakmul, la más grande de esa urbe maya.
“Es pura fantasía pero en la estructura más grande de Uxul deben de haber estucos grandes, iconografía, tal vez tienen tumbas, pero también vamos encontrar arquitectura temprana, del Clásico temprano o más temprano”, dijo emocionado.
El punto inicial para el próximo año será la apertura de la subestructura hallada este 2013 por debajo de la pirámide K-2, que podría contener más pinturas murales y donde podrían estar ahí enterrados los primeros gobernantes de la ciudad.
El trono real.
Grube sabe que encontrar la tumba de los reyes de Uxul es clave para comprender la ciudad. Por ello, parte de los esfuerzos del equipo que dirige se han centrado en localizar el palacio real, aunque hasta ahora los trabajos han sido infructuosos.
Este año, Grube encargó la excavación de una habitación del conjunto palaciego a dos arqueólogas de Polonia y Campeche, en un área donde podría encontrarse el trono real, pero las especialistas hallaron solamente una ofrenda funeraria. Nada comparable a la tumba del príncipe maya hallado en 2012.
“Este era parte del palacio y pensábamos encontrar tal vez el trono real. ...tenemos la esperanza de encontrar con el trono, tal vez, un texto jeroglífico que nos dé una fecha, más información sobre la ciudad”, explicó el arqueólogo alemán.
Refirió que en toda el área maya hay casos de tumbas reales con muchas ofrendas y ajuares funerarios, pero la cantidad y calidad de cerámica hallada en Uxul no existe ni en Palenque ni en otras urbes, “eso es lo que hace único a Uxul”, afirmó.
Si algo no se ha encontrado en esta ciudad prehispánica es el jade. “Eso es muy extraño, Calakmul tiene mucho jade, como esas máscaras famosas que son emblemáticas, pero aquí faltan”. Explicó que tal vez sí había y que quizá el rey tenía máscaras de ese tipo, “pero no sabemos dónde están enterrados los reyes”.
Explicó que los miembros de la élite siempre llevaban o les colocaban en sus tumbas las cerámicas más preciosas que usaron a lo largo de su vida, a fin de que tuvieran suficiente para comer y tomar en el largo viaje al inframundo.
“La idea era que en algún tiempo, en el futuro, los miembros de la élite van a renacer otra vez, se van convertir en el dios del maíz o en plantas de maíz, van a renacer en alguna forma, de eso todavía no sabemos mucho”, afirmó Grube.
En el recorrido por la zona arqueológica, después de poco más de tres horas se llega al Grupo D, un conjunto de siete edificios de regular tamaño. Estos eran templos y lugares para la adoración de los dioses principales. Destaca una larga plataforma con tres edificios encima, y varias pirámides. Según Grube, cuando uno sube a la estructura que da al Occidente y mira hacia el edificio central, se marca el punto exacto de la salida del sol para el 21 de marzo y 21 de septiembre. Al lado, en el edificio Norte, se puede observar el punto de la salida del sol para el 21 de junio, mientras que el edificio Sur marca el punto de la salida del astro rey el 21 de diciembre.
“Era una forma para observar el calendario solar”, explicó Grube.
“En este grupo tenemos que intervenir para rescatar la arquitectura”, concluyó.