sábado, 26 de octubre de 2013

Neurociencia lucha para explicar experiencias cercanas a la muerte.

Es importante tratar de explicar estos fenómenos a través de mecanismos conocidos, porque no queremos creer falsamente en las cosas, pero también tenemos que reconocer las debilidades o cuando un argumento falla completamente.
Recientes explicaciones de la neurociencia de las experiencias cercanas a la muerte tienen varios fallas y no son capaces de explicar las ricas experiencias que las personas reportan (Photos.com)
Experiencias cercanas a la muerte -ECM (NDEs por sus siglas en inglés) se reportaron a lo largo del tiempo por aquellos que estuvieron al borde de la muerte, o creyeron estarlo y luego vuelven.
Aunque estas experiencias no son todas iguales, tienen muchas características distintivas: ver un túnel de luz, observar seres queridos que ya fallecieron, sentimiento de felicidad o euforia, tener un sentido aumentado de comprensión, una sensación de gran amor; revaluando toda la vida de uno, frecuentemente en un periodo muy corto de tiempo y sintiendo que el alma se ha ido del cuerpo. Las ECM también tienden a cambiar la vida de aquellos que la experimentan, encarrilándolos a intentar ser mejor personas.
Estas experiencias ricas e interesantes suscitan la pregunta de si verdaderamente tenemos almas, o si nuestra consciencia es solo un producto del cerebro. A medida que la ciencia del cerebro avanza, hay numerosas declaraciones que afirman que las ECM pueden ser explicadas solo por la neurociencia, obviando de esta manera, cualquier explicación basada en el alma.
Explicación de las ECM.
Pero ¿qué tan bien se sostienen estas explicaciones de la neurociencia?
Un dato muy importante es que aproximadamente la mitad de las ECM ocurren cuando las personas piensan que van a morir, pero no están en realidad médicamente cerca de la muerte. Por ejemplo, si alguien se cayó de un edificio y pensó que iba a morir, pero sólo sufrió heridas leves. Esto significa que si estamos buscando al cerebro para explicar todos los elementos diferentes de ECM, necesitamos una explicación que tenga en cuenta las situaciones donde la persona está muriendo y aquellos donde no hay ninguna amenaza real de muerte, en términos de la condición médica personal.
Una explicación común promovida por algunos científicos es que cuando el cerebro se priva de oxígeno, puedes esperar varios patrones de respuesta, especialmente una sensación de luz brillante en el centro de la visión. Este tipo de experiencia, de hecho, puede ser inducida por una falta de oxígeno, pero el problema es que no todas las ECM implican anoxia, sin embargo, muchos aún tienen la sensación de un túnel de luz.
Por otra parte, cuando el cerebro carece de oxígeno, comienza a disparar rápidamente de una manera desorganizada, no trabaja correctamente. Desde nuestro conocimiento del cerebro, no esperaríamos una experiencia organizada en este estado, sino un revoltijo quizás parecido a lo que uno podría encontrar en convulsiones o en la enfermedad mental u otros ejemplos del cerebro que no trabaja correctamente.

Pero lo que tenemos son experiencias vividas, organizadas, transformadoras. La gente relata que sus ECM se sienten “más reales que la realidad”, se sienten libres, que entienden el universo a un nivel profundo y que nunca fueron más felices. Esto puede pasar tanto cuando el cerebro no está en peligro inmediato, como cuando está bajo presión severa debido a una situación que amenaza la vida.

El poder de la mente.
Curiosamente, cuando el cerebro está cerca de la muerte, hay una frecuencia más alta de mejoramiento cognoscitivo, la mente se siente sin trabas y capaz de procesar más pensamientos que de costumbre. Que encontremos una cognición realzada en condiciones desfavorables para el cerebro no cuadra con nuestro entendimiento de la función cerebral.
Otra explicación basada en el cerebro es que la experiencia extracorporal (OBE por sus siglas en inglés) de la ECM es causada por una falla en la conjunción temporal-parietal, una región del cerebro que se cree es responsable de la formación del concepto del cuerpo.
La evidencia de que esta región es responsable de la sensación de la gente dejando sus cuerpos y de percibir el entorno circundante, a veces las habitaciones y zonas cercanas, es sorprendentemente débil. El estudio más frecuentemente mencionado, por Blanke y sus colegas, se basa en un paciente, y las explicaciones de la paciente indican que, aunque sentía que no estaba en su cuerpo, solo vio sus piernas y su tronco, que habría podido ver de todos modos.
El estudio solo demostró que la estimulación eléctrica de esta parte del cerebro puede hacer que las personas sientan que no están en su cuerpo, pero no puede producir ninguna de las otras cualidades perceptivas de un OBE, como por ejemplo ver todo su cuerpo, flotando alrededor de la habitación, y viendo el ambiente que los rodea. En resumen, no se pudo obtener nada cualitativamente cercano al elemento de fuera del cuerpo de una ECM.
Revisión de Vida.
Las explicaciones para el análisis de la vida, un fenómeno donde se repasa la vida de la persona, a veces en gran detalle y sentir remordimiento por actos egoístas y satisfacción por sus acciones "buenas", también son particularmente escasas.
Una explicación, en un artículo de Scientífic America por Charles Choi, sugiere que la región del cerebro responsable de la revisión de vida es probablemente el locus coeruleus, un área que está involucrada en el estrés y está conectado con las áreas que procesan la emoción y la memoria. Sin embargo, ¿por qué esta zona evocaría  toda una vida de recuerdos durante la muerte, o cuando la muerte se considera inminente y no provocan ningún recuerdo durante otro estrés extremo? Y ¿cómo explica las nuevas ideas morales que a menudo acompañan este aspecto de una NDE?

Otro artículo de Mobbs y Watt, apareciendo en las Tendencias de las Ciencias Cognitivas, intenta explicar la revisión de vida citando un solo paciente que exhibió REM – Movimiento Rápido de Ojos (un estado característico durante el sueño) durante una ECM. Concluyen que la revisión de vida está probablemente relacionada con el REM porque ocurrió durante la ECM y también se asocia con la consolidación de la memoria.

Una falla crítica con este argumento es que el REM sólo demostró estar involucrado con la consolidación de la memoria procedimental, cosas como aprender una nueva habilidad como andar en bicicleta, y no para memorias episódicas que constituyen los recuerdos de la vida de uno, como revisitada en un repaso de vida.
Otro problema importante con la explicación, igual que como con el ejemplo fuera del cuerpo, es que se basa en un solo paciente. Basándose en un ejemplo para hacer una generalización en un caso como éste es simplemente mala ciencia, porque no puedes saber si es una situación excepcional.
Mobbs y Watt también intentan explicar la presencia de sus seres queridos que fallecieron, dando el ejemplo de que las personas con la enfermedad de Parkinson extrema  a veces alucinan con cadáveres sin cabeza, monstruos y fantasmas, así como con parientes muertos. La enfermedad de Parkinson implica un problema con las áreas del cerebro que producen el neurotransmisor dopamina, y los autores sugieren que estas alucinaciones surgen de un desequilibrio de dopamina.
El problema con esto es que casi todos los casos de ECM reportan experiencias positivas y sentimientos de amor y felicidad, no con cadáveres sin cabeza. Aunque existen algunos casos donde la gente aparentemente experimenta algo como el infierno y los demonios, la mayoría de los casos no es así.

Un problema más significativo es que en casos de la enfermedad de Parkinson, hay una conciencia de que son alucinaciones, mientras que aquellos con ECM sienten que es real. Esto sugeriría, al menos, una diferente vía neural.

Una buena explicación de la neurociencia necesita no sólo representar en realidad cada fenómeno individual, sino hacerlo de una manera que combine y explique cómo ocurren juntos.
¿Confabulación?
Otra explicación ofrecida de las ECM es la confabulación, donde estas experiencias son elaboradas por la mente como una manera de explicar un vacío en la consciencia. Esta es ofrecida por el biólogo P.Z. Myers, un escéptico célebre.
Myers afirma que cuando la gente vuelve de la muerte clínica y recuentan una historia no significa que estaban conscientes durante el tiempo de la muerte clínica, podría ser solo la manera como el cerebro contabiliza el tiempo perdido. De hecho, afirma que esto es "el valor predeterminado de los neurocientíficos de cómo funciona el cerebro", en un artículo publicado en Slate.
Esta explicación adolece del mismo problema importante de las otras explicaciones de la neurociencia: cerca de la mitad de las ECM no ocurren realmente en situaciones de peligro para la vida, lo que significa que éstas personas no caen en la inconsciencia, y por lo tanto no hay ningún vacío que lo justifique.
El otro problema es que la confabulación suena plausible a primera vista, pero en la literatura científica, la confabulación de eventos fantásticos o acontecimientos extraordinarios, se considera que una ECM sólo ocurre en las personas con graves problemas de memoria.
Las personas que han tenido algún tipo de trauma cerebral y que tienen problemas tanto para aprender nueva información como para recordar información antigua, a veces confabulan historias para explicar las cosas. Estos son a veces muy fantásticos, como ser un pirata espacial, pero comparten poco en común con las experiencias tipo ECM.
La explicación sufre otras debilidades, por un lado, esta clase de confabulación desaparece con el tiempo, las historias a menudo cambian y no tienen ninguna cualidad de inexplicable, un sello de las ECM, es decir, la gente intenta explicar lo que pasó, pero reconoce que las palabras no son muy adecuadas para describir la experiencia.
Así que la confabulación es un tipo de explicación barata, que puede sonar bien al principio, pero no encaja con lo que se conoce acerca de confabulación y falla completamente para explicar  la mitad de las ECM.

Es importante tratar de explicar estos fenómenos a través de mecanismos conocidos, porque no queremos creer falsamente en las cosas, pero también tenemos que reconocer las debilidades o cuando un argumento falla completamente.