viernes, 29 de noviembre de 2013

La deforestación de los mayas pudo acabar con su civilización.

Los mayas, al igual que otras culturas anteriores y posteriores a ellos, pudieron acabar deforestando y destruyendo su medio natural.

En la imagen, en las profundidades de la jungla de Guatemala, los investigadores Sever y Griffin estudian una "stele" desmoronada, es decir, una pirámide de piedra utilizada por los mayas para anotar información o, simplemente, dejar su arte tallado.
La civilización maya alcanzó su culmen, cultural y demográfico, sobre el año 900 d.C. Desde entonces, sin embargo, sobrevino un gran declive poblacional que desoló una gran parte de las tierras mayas y apagó su brillante sociedad. ¿Qué Paso? Esa es la pregunta que todos los especialistas se hacían. Pero, recientemente, un grupo de investigadores, patrocinados por la NASA, creen haber encontrado la respuesta. Para Tom Sever, un veterano arqueólogo, el gran despoblamiento “lo ocasionaron ellos mismos”. Por su parte, el estudiante de doctorado Robert Griffin, explica que “los mayas casi siempre son descritos como personas que vivían en total armonía con su entorno”. Sin embargo, argumenta, “al igual que muchas otras culturas que vivieron antes o después de ellos, los mayas terminaron deforestando y destruyendo su paisaje, como resultado de sus esfuerzos por ganarse la vida a duras penas en épocas difíciles”.

Lo cierto es que se ha detectado una gran sequía en la época en la que se produjo el gran descenso demográfico maya. Posiblemente fue debida a la deforestación de grandes extensiones de tierra para despejar terrenos y hacerlos cultivables. Se comenzó destruir la selva para cultivar sus grandes maizales. Según las investigaciones de Sever, los mayas “tenían que quemar 20 árboles para calentar la piedra caliza que les servía para hacer apenas un metro cuadrado de cal, que utilizaban como material para construir sus formidables templos y monumentos”.

No obstante, Cameron McNeil no camparte la misma opinión. Se fundamenta en unos estudios llevados a cabo en Copán, en un sector del Río Amarillo. La arqueóloga norteamericana explica que “se hizo muy popular la idea de que los mayas destruyeron el medio ambiente aquí y que esa fue una de las causas de la desaparición de su civilización, pero la realidad es que no hay evidencias de eso”. Argumenta que se analizó columnas de sedimento que se sacaron de las lagunas de un valle de esa zona y se detectó que había muchos más árboles en el período clásico tardío que en el clásico temprano, es decir, que “ellos manejaban su medio ambiente muy bien”.

Griffin se defiende argumentando que los mayas llevaron a cabo una gran deforestación, mediante la agricultura de tala y quema, pero “lo que nosotros creemos es que la sequía ocurrió de modo distinto en diferentes áreas”. Por tanto, “nuestra hipótesis es que los aumentos de la temperatura y las disminuciones de las precipitaciones, ocasionadas por la deforestación local, causaron problemas lo suficientemente graves como para ‘empujar hacia el precipicio’ a algunas, aunque no a todas, las ciudades-estado”.

Lo cierto es que, por regla general, no sea un sólo factor, por sí mismo, el que lleve a toda una civilización al colapso. Sin embargo, la deforestación pudo propiciar que se produjera una sequía que agravara otros problemas como los disturbios sociales, la guerra, el hambre y las enfermedades.

Según Griffin y Server, “sabemos que por cada período de uno a tres años, en los cuales se cultive una porción de tierra, se necesita dejarla en barbecho recuperándose durante 15 años. Durante ese tiempo, los árboles y el resto de la vegetación pueden volver a crecer, mientras que se tala y se quema otra área de cultivo”. Pero, ¿qué sucede si no se respeta el tiempo suficiente el barbecho y no se recupera el terreno? ¿Y qué ocurre si se tala cada vez más para satisfacer la demanda de alimento? “Nosotros creemos que eso fue lo que ocurrió”, explica Griffin, “los mayas arrasaron con extensas porciones de tierra cultivándolas en exceso”. La sequía, por ende, no solo hizo que más fuera difícil obtener el alimento suficiente de la agricultura, sino que también hizo complicado el almacenamiento de agua suficiente para la subsistencia de las ciudades-estado en la época seca.

Vía: NASA