domingo, 26 de enero de 2014

Arqueólogos asturianos revelan los rituales funerarios de la Edad del Bronce.

En Basilea detallarán cómo los dólmenes funcionaban como nichos en los que se enterraban los restos óseos de los fallecidos con sus ajuares. El enterramiento hallado en las excavaciones de Jebel Mutawwaq, en Jordania, será presentado en el Congreso Internacional de Arqueología de Oriente Medio.
Cráneo hallado en el yacimiento jordano.
Era una sospecha que ahora se confirma con pruebas evidentes gracias al trabajo realizado en Jordania por arqueólogos asturianos. Las últimas excavaciones en Jebel Mutawwap, que así se llama el yacimiento formado por un poblado y un necrópolis de la Edad del Bronce en cuyo pasado se escarba desde 1989, dieron como resultado la aparición de un cráneo en perfecto estado acompañado de su ajuar funenario.

Este yacimiento en el que trabajan, bajo la dirección de Juan R. Muñiz, arqueólogos asturianos e italianos, está datado en torno al año 3.250 antes de Cristo y cuenta con dos áreas bien diferencias: por una parte, el poblado de unas trece hectáreas cercado por un muro y la necrópolis megalítica que cuenta con unos 600 dólmenes. Es en estas construcciones de losas de piedra donde se ha hallado este enterramiento que revela datos claves sobre los rituales funerarios. En uno de los cuatro que se excavaron, los arqueólogos encontraron un cráneo en un estado perfecto acompañado de algunos huesos largos. No fue fácil dar con el enterramiento completo, puesto que los arqueólogos ya habían confirmado con anterioridad que la norma habitual en estos poblados era llevarse a sus muertos con ellos cuando abandonaban el lugar por diferentes razones. En este caso, se quedó en su dólmen para aportar luz a la historia. «Está enterrado con su ajuar y con los huesos colocados y esto nos sirve para saber que no los enterraban enteros, sino que los dejaban secar antes», relata Juan R. Muñiz. Se ha detectado un lugar que podría ser ese secadero, aunque este extremo aún no está confirmado, sí lo está en cambio que jamás se les enterraba de forma completa. «Cuando les entierran ya no tienen ni carne ni piel ni ligamentos, y esto no puede ser accidental, porque sin embargo sí tienen su ajuar, los sílex que también hemos hallado».
Se había teorizado sobre esta manera de enterrar a los muertos, pero la aparición de este cráneo confirma que efectivamente más de cinco mil años atrás se actuaba con ese ritual.
Será entre los días 9 y 13 de junio cuando se celebre en la ciudad suiza de Basilea el IX Congreso Internacional de Arqueología del Antiguo Oriente Próximo (ICAANE), al que acudirá posiblemente Juan R. Muñiz junto a Valentín Álvarez y el italiano Andrea Polcaro. Es en Roma donde se están realizando los análisis a los restos óseos y los sílex hallados en Jordania con los que dar forma a las conclusiones definitivas que se llevarán a esta cita científica. «Ya sabemos el sexo, los años, que no falleció de una muerte violenta, pero se harán también los estudios antropológicos, de alimentación, de paleofauna... Cuando lleguemos a junio ya tendremos todos los datos», apunta Muñiz.
Antes de ese mes de junio, los arqueólogos asturianos viajarán de nuevo a Jordania en Semana Santa para afrontar allí la faena para la publicación de un libro sobre la cerámica hallada en el yacimiento. Se trata de tomar fotos con las que ilustrar un libro sobre la cerámica de la Edad del Bronce que pueda servir de referencia para otros estudiosos a la hora de documentar sus hallazgos. «Es un libro para especialistas, sobre formas, grosores, materiales, decoraciones...». De la venta de estos ejemplares depende en este momento que el año próximo pueda haber nuevas excavaciones en Jebel Mutawwaq, puesto que no existe ningún tipo de financiación pública ni privada que pueda contribuir al mantenimiento de los trabajos. Los propios arqueólogos han financiado de su bolsillo los últimos años sus investigaciones, que este verano podrían verse cortadas de cuajo. Juan R. Muñiz explica que están trabajando para tratar de conseguir fondos y continuar con el estudio del poblado de la Edad del Bronce.