martes, 28 de enero de 2014

El resurgir de la bebida de los dioses.

La empresa Urzapa ha decidido sacar al mercado la mitológica bebida hidromiel, poco conocida en España.
Urbano González elabora hidromiel en sus instalaciones de La Cepeda (León).
Dice la leyenda que, allá por el año 490 antes de Cristo, los griegos vencieron a los persas en la batalla de Maratón y Filípides fue el encargado de llevar las buenas noticias a Atenas. Pero tenía que hacerlo con rapidez si quería evitar que matasen a todos los primogénitos, de ahí que llegase exhausto a Atenas después de haber corrido los 35 kilómetros de distancia entre ambas ciudades. A su llegada sólo pudo decir: “ganamos”, antes de caer muerto al instante. Esa misma leyenda apunta a que Filípides iba provisto de una vasija con líquido para reponerse. Ese líquido era hidromiel.

Esa bebida, de la que se dice que fue la primera bebida alcohólica de la historia de la humanidad, era conocida como la bebida de los dioses del Olimpo, a los que otorgaba la ambrosía. Pero todo dependía de la civilización que la consumiera, ya que para cada una de ellas el significado tenía algún matiz diferente. De hecho, el término de ‘luna de miel’ también está relacionado con esta bebida, ya que los romanos atribuían al ciclo lunar y al hecho de que los recién casados tomaban este líquido, el hecho de favorecer la fertilidad, al entender que la hidromiel poseía propiedades afrodisiacas.
Pese a la importancia de la hidromiel para gran parte de las civilizaciones antiguas, que le atribuían propiedades energéticas, digestivas y relajantes, además de que en ocasiones estaba reservada para los héroes y heroínas, el paso del tiempo ha hecho que vaya disminuyendo su consumo hasta hacer de esta bebida una gran desconocida en muchos ámbitos en España. No ocurre así en otros países europeos, donde es consumida en niveles muy elevados, aunque todavía lejos de la cerveza o el vino.
Con esta tradición histórica y la experiencia de la empresa Urzapa, dedicada a la miel ecológica, acaba de salir al mercado ‘Hidromiel’. Esta compañía de apicultura ecológica lleva años intentando sacar a la venta este producto, aunque no ha sido hasta ahora cuando se ha conseguido la fórmula adecuada para dar forma a esta bebida fermentada con agua y miel. La colaboración del profesor Bernardo Prieto, del Departamento de Tecnología de los Alimentos de la Universidad de León (ULE) ha permitido conseguirse la mezcla adecuada de levaduras para la fermentación.
El resultado ha sido una bebida “distinta”, con un sabor semidulce “como un vino seco con un poco de carbónico”, elaborada a base de agua y miel y con levaduras añadidas, lo que le confiere una graduación alcohólica “muy elevada” de 11,5 grados, explica Urbano González. Este apicultor de Urzapa no olvida el carácter de esta bebida para las diferentes civilizaciones, para las que tenía “un efecto mágico”. Después de varios años trabajando la miel y el polen, salir al mercado con un nuevo producto como la hidromiel constituye “un reto”.
González incide en la sencillez del proceso de fermentación de la hidromiel, para el que desde Urzapa han aplicado “un par de trucos” conseguidos después de años de trabajo y de estudios. La bebida se presenta de manera “muy sencilla” en una botella de tres cuartos, todo elaborado de manera “totalmente artesanal” en las sencillas instalaciones de la empresa en Sueros de Cepeda (León).
Pero las primeras estimaciones apuntan a unas buenas expectativas en cuanto a la acogida del producto, que ya cuenta con un pedido de 2.000 botellas. Incluso no se descarta la posibilidad de exportar la hidromiel al extranjero, en concreto a Noruega, un país con el que ya trabaja la empresa Urzapa, y en el que la hidromiel es una bebida consumida en un índice muy importante. “Hay que tener en cuenta que la hidromiel quedó relegada por el vino cuando los romanos empezaron a instalar las viñas, y es más barato producir zumo de uva que miel”, declara Urbano González.
El único ‘handicap’ de esta bebida es el precio que “es bastante alto”. El apicultor de Urzapa explica que cada botella lleva casi 600 gramos de miel, y el coste de la miel ecológica es de casi cuatro euros el kilo. De ahí que el precio de la hidromiel en el mercado ascienda a los nueve o diez euros. “Parece que es un vino blanco de caché, pero al final es un producto distinto, no nos queda más remedio, porque no tenemos otro margen”, lamenta Urbano González.
La hidromiel se presenta como una bebida adecuada como entrante para entremeses o para cualquier tipo de comida que no lleve carnes rojas, y también para pescados. Elaborada “lo más natural posible” pretende hacerse un hueco en el mercado español, al igual que ocurre en otros países no tan lejanos, como es el caso de Portugal, donde a la hidromiel ya comentada añaden alcohol de vino de uva, lo que da como resultado gradaciones por encima de los 25 grados.
Pero al final, como casi todo, lo mejor es probarlo para poder opinar para así poder comprobar el carácter “mágico” que le otorgaban las civilizaciones pasadas o la presencia de esta bebida también en el mundo de la literatura, donde aparece en novelas como ‘El Médico’, de Noah Gordon, o del cine, en películas como ‘El señor de los anillos’, ‘Robin Hood, príncipe de los ladrones’, ‘El guerrero número 13’, Harry Potter y Asterix y Obelix.