jueves, 9 de enero de 2014

Hallan más zanjas de cultivo tardopúnicas en Puig d´en Valls (Ibiza).

Las zanjas excavadas en la roca se usaron a partir del siglo II a. C., durante el periodo de dominación romano, para la plantación de vides. 

El Consell debe decidir si los proyectos de urbanización siguen adelante.

Los arqueólogos han hallado numerosas zanjas de cultivo de época tardopúnica y romana en terrenos de Puig d´en Valls, en la zona frente al colegio S´Olivera y junto al Decathlon. Estas zanjas excavadas en la roca se usaron desde el siglo II a. C. y durante el periodo de dominación romano para plantar vides y son muy abuntantes en la isla. De hecho, estas características estructuras que semejan canalizaciones también se encontraron en Santa Gertrudis y en Sant Miquel, cuando se amplió la carretera; en Can Misses, donde se construye el nuevo hospital; en las obras de la balsa de drenaje de la autovía del aeropuerto y en otros lugares. Los expertos sostienen que entre el barrio de Can Misses y Puig d´en Valls el terreno está lleno de este tipo de zanjas, vestigio de la importancia de la producción de vino en la isla en la época tardopúnica y romana.

En los terrenos en los que se han encontrado las zanjas en Puig d´en Valls se promueve la construcción de un edificio de viviendas de protección oficial en régimen de cooperativa y una gran superficie comercial. Ahora corresponde al Consell de Ibiza decidir si los proyectos de urbanización siguen adelante o deben ser modificados, en función de la importancia monumental de los restos hallados. Hasta ahora, este tipo de zanjas se han excavado y documentado arqueológicamente y su aparición no ha impedido el desarrollo de proyectos urbanísticos, ya que se considera que no tienen valor monumental, aunque sí documental para estudiar la forma de vida de los antiguos pobladores. Los arqueólogos documentan de forma exhaustiva los hallazgos antes de que se inicie la construcción.

Eivissa basó su riqueza en la producción y exportación de vino –hasta Plinio habla en sus escritos del vino balear–, que se distribuyó por todo el Mediterráneo occidental, tal y como se ha constatado gracias a las ánforas ibicencas encontradas tanto en las otras islas de Balears como en lugares como el sur de Francia. El técnico de Arqueología del Consell, Joan Ramon, sostiene que «la isla está tapizada de zanjas de cultivo de viña porque el monocultivo del vino fue el factor clave de la economía de época púnica y una parte del alto imperio romano. No dejaron ningún espacio sin cultivar vid».