martes, 11 de febrero de 2014

Arte vanguardista en la Sala del Trono del Palacio de Néstor, en Pilos.

Reconstrucción, en acuarela, de la Sala del Trono en Pilos, realizada por Piet de Jong.
(Imagen: Piet de Jong. Departamento de Clásicas de la Universidad de Cincinnati)
Un análisis ha revelado detalles que permiten tener una idea bastante precisa de ciertas peculiaridades en el pavimento de la Sala del Trono en el Palacio de Néstor, una edificación de la Edad del Bronce y situada en lo que hoy es Pilos, en Grecia.

Emily Catherine Egan, de la Universidad de Cincinnati en Estados Unidos, ha encontrado evidencias de que los dibujos pintados en el suelo, que datan de entre el año 1300 a.C. y 1200 a.C., estaban pensados para evocar un híbrido físico, imposible en la vida real, entre dos materiales, tela y piedra. El objetivo principal debió ser impresionar a los visitantes, aunque también parece que el pavimento cumplía con una función informativa. En definitiva, estamos ante un ejemplo inusual de innovación artística para su época.

El Palacio de Néstor es uno de los palacios mejor conservados de la civilización micénica.

El arte plasmado en los pavimentos palaciegos micénicos solía ser fruto, hasta donde se sabe, de un único tipo de tratamiento de la superficie. Lo más común era piedra tallada o alfombras. En Pilos, sin embargo, todo apunta a que el suelo de la Sala del Trono del palacio fue deliberadamente diseñado para representar esos dos materiales de forma simultánea, creando una nueva e inteligente manera de impresionar a los visitantes, y al mismo tiempo informarles de cosas como a dónde mirar o cómo circular por la sala.